El I Congreso del PSOE se celebró en Barcelona entre el 23 y el 25 de agosto de 1888, durante la Regencia de María Cristina de Habsburgo, nueve días después de celebrarse el Congreso Obrero de Barcelona de 1888 en el que se fundó la Unión General de Trabajadores vinculada al Partido Socialista Obrero fundado en Madrid en 1879. De esta forma se planteó por primera vez en la historia de España, la definición neta y distinta entre partido de la clase obrera (que aspira al ejercicio del poder) y organización de resistencia o sindicato, orientado a defender los intereses de todos los trabajadores en sus relaciones de producción (con los patronos o empresas) y, en general, de sus condiciones de vida.
EL SOCIALISTA, nº 1, 12 de marzo de 1986
EL PROGRAMA DE NUESTRO PARTIDO
I
Empezaremos á cumplir lo que prometimos en nuestro número-prospecto, dando á conocer los hechos y razones que sirven de fundamento á los principios é ideas contenidas en el programa del Partido Socialista Obrero.
Aunque en el número prospecto publicamos ya dicho programa, no estará de más que, al intentar su análisis, le hagamos figurar á la cabeza de este trabajo. Por lo tanto, le reproducimos aquí.
Dice del modo siguiente:
«Considerando:
»Que esta sociedad es injusta porque divide á sus miembros en dos clases desiguales y antagónicas: una, la burguesía, que, poseyendo los instrumentos de trabajo, es la clase dominante; otra, el Proletariado, que, no poseyendo más que su fuerza vital, es la clase dominada;
»Que la sujeción económica del Proletariado es la causa primera de la esclavitud en todas sus formas: la miseria social, el envilecimiento intelectual y la dependencia política;
»Que los privilegios de la burguesía están garantizados por el poder político, del cual se vale para dominar al Proletariado;
»Por otra parte:
»Considerando que la necesidad, la razón y la justicia exigen que la desigualdad y el antagonismo entre una y otra clase desaparezcan, reformando ó destruyendo el estado social que las produce;
»Que esto no puede conseguirse sino de un modo: transformando la propiedad individual ó corporativa de los instrumentos del trabajo en propiedad común de la sociedad entera;
»Que la poderosa palanca con que el Proletariado ha de destruir los obstáculos que á la transformación de la propiedad se opongan ha de ser el poder político, del cual se vale la burguesía para impedir la reivindicación de nuestros derechos;
»Por todas estas razones, el Partido Socialista declara que tiene por aspiración:
»1.º La posesión del poder político por la clase trabajadora.
»2.º La transformación de la propiedad individual ó corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad común de la nación.
»3.º La constitución de la sociedad sobre la base de la federación económica, de la organización científica del trabajo y de la enseñanza integral para todos los individuos de uno ú otro sexo.
»En suma: el ideal del Partido Socialista es la completa emancipación de la clase trabajadora. Es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados é inteligentes.
»El Partido Socialista considera como medios inmediatos para realizar su aspiración, los siguientes:
»Derechos de asociación, de reunión, de petición, de manifestación, de coalición.—Libertad de la Prensa.—Sufragio universal.—Seguridad individual.—Inviolabilidad de la correspondencia y del domicilio.—Abolición de la pena de muerte.—Un solo fuero.—Justicia gratuita.—Jurado para toda clase de delitos.—Milicia popular.—En tanto que el Ejército subsista, servicio general y obligatorio.—Reducción de las horas de trabajo.—Prohibición del trabajo de los niños en las condiciones en que hoy se verifica.—Prohibición del trabajo de las mujeres cuando éste sea poco higiénico ó contrario á las buenas costumbres.—Leyes protectoras de la vida y de la salud de los trabajadores.—Creación de Comisiones de vigilancia, elegidas por los obreros, para inspeccionar las habitaciones en que éstos vivan, las minas, fábricas, talleres y demás centros de producción.—Responsabilidad pecuniaria de los dueños de cualquier industria en materia de accidentes del trabajo.—Protección á las Cajas de socorros y pensiones á los inválidos del trabajo.—Reglamentación del trabajo de las prisiones.—Creación de escuelas profesionales y de primera y segunda enseñanza gratuita y laica.—Reforma de las leyes de inquilinato y desahucio y de todas aquellas que tiendan directamente á lesionar los intereses de la clase trabajadora.—Adquisición por el Estado de todos los medios de transporte y circulación, así como de las minas, bosques, etc., etc., y concesión del trabajo de estas propiedades á las Asociaciones obreras constituidas ó que se constituyan al efecto.—Supresión del presupuesto del clero y confiscación de sus bienes.—Y todas aquellas reformas que el Partido Socialista acuerde, según las necesidades de los tiempos.»
Por no ser demasiado prolijos, dejaremos de señalar los datos que justifican que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, y que esta lucha, mantenida constantemente, ha eliminado del campo de batalla algunas de aquéllas, dejando en pie á la fecha dos clases no más. Sólo nos concretaremos á poner de relieve la existencia de éstas y los intereses distintos y opuestos que tiene cada una respecto de la otra.
Ante todo, desharemos un error que unos de buena fe y otros interesadamente sostienen todavía : el de que existe clase aristocrática y clase teocrática. Ambas clases desaparecieron al advenimiento al poder de la burguesía. La abolición total del feudalismo, debida en Inglaterra á la revolución del siglo XVI, en Francia á la revolución del siglo pasado y en los demás paises al triunfo de la monarquía constitucional, fué la muerte, como clases, del clero y la aristocracia. Salvo los inútiles esfuerzos de algunos elementos clericales de nuestro país por volver al antiguo régimen y mantenerse separados de la clase dominante, los restos de las clases teocrática y aristocrática se confunden hoy en todos los países con la burguesía, á quien prestan sus servicios. De ningún modo, pues, deben considerarse como clases sociales los residuos de la aristocracia y el clero.
De las distintas clases sociales que en épocas anteriores existieron sólo quedan hoy la burguesía y la obrera : constituyen propiamente la primera los individuos que, disponiendo de los medios de producción, se apropian una parte del trabajo de los que están desposeídos de ellos; pertenecen á la segunda los obreros que, siendo propietarios de los instrumentos de trabajo, los ponen ellos mismos en función, y además todos los proletarios que carecen de dichos instrumentos y, para poder vivir, ó mejor aún, vegetar, vense forzosamente obligados á vender su fuerza de trabajo, sus brazos, por una cantidad muy inferior á los valores que producen. El militarismo, la magistratura, el clero, la policía, etc., etcétera, no son hoy clases sociales, sino profesiones instituidas ó mantenidas por la burguesía para que defiendan sus intereses; y los individuos que figuran en ellas salen de ambas clases, aunque la mayoría son reclutados en las filas de los desheredados.
Desde el momento que hay una clase —la burguesía— que vive á expensas de otra clase —la proletaria— la diferencia, el odio, el antagonismo entre una y otra tienen forzosamente que existir. Mientras el desarrollo industrial, agrícola y comercial ha estado contenido dentro de ciertos límites, esas diferencias, odios y antagonismos han permanecido ocultos y encubiertos algún tanto por las relaciones aparentemente armónicas y amigables que existían entre obreros y maestros ó patronos. En esta época los choques y conflictos entre unos y otros apenas existían. Pero inmediatamente que á la pequeña industria, al cultivo en pequeño y al comercio en reducida escala sucedieron los grandes talleres, la división del trabajo y los inventos mecánicos, las costumbres semipatriarcales existentes entre pequeños burgueses y obreros se borraron por completo, apareciendo en su lugar un antagonismo abierto, franco, declarado, que de día en día adquiere mayores proporciones. ¿Qué vemos actualmente dentro del taller? ¿Cuáles son en el terreno económico las relaciones entre asalariados y patronos?
Para el burgués, sea de la clase que quiera, no hay más mira, más objetivo ni más interés que arrancar al obrero la mayor cantidad de trabajo por el más corto salario. Que éste no alcance á cubrir las necesidades del que lo percibe, que la salud del asalariado se resienta por el excesivo trabajo que se le obliga á realizar, que por lo mismo su vida corra peligro de extinguirse en edad temprana, nada de esto, en tanto sea sufrido y tolerado por el que lo padece, interesa al burgués. Atento sólo á su negocio, no piensa más que en explotar cuanto puede á los que no considera sino como fuente de beneficios y riqueza.
Por su parte el obrero, en lo que le permite su situación inferior respecto al patrono, el corto conocimiento de su estado y los escasos medios de que puede disponer, solamente se cuida é inquieta de conseguir que su trabajo disminuya, obtener mejor retribución que la que le dan y gozar dentro del taller la mayor consideración. Si la conquista de estos beneficios pone en apuro al burgués de quien lo reclama, por no poder éste competir con sus rivales en producción, al trabajador nada le importa. Y así como al patrono no le afectan las cuitas y dolores de los obreros, así éstos permanecen impasibles ante las contrariedades ó desdichas que puedan ocurrir á los burgueses. Unos y otros saben demasiado que en la solución de las cuestiones que surgen entre ellos no entra por nada la razón ni la justicia, ni consideraciones sentimentales de ninguna clase, sino la fuerza con que cuenta cada contrincante para imponer al otro lo que á sus intereses, sólo á sus intereses, conviene.
Por eso vemos cómo las huelgas, signo el más característico del antagonismo social, á pesar de costar de una parte y de otra cuantiosas sumas, se generalizan y revisten un carácter más imponente y amenazador cada día. En estas luchas el obrero no cede hasta que el hambre le obliga, y el industrial pelea hasta que el vacío causado en su gaveta le obliga á rendirse. Y como en esta lucha de intereses, y en esta desigualdad de condiciones, el obrero desempeña siempre el papel de víctima y el burgués el de verdugo, la indiferencia con que éste ve la muerte de un obrero es pagada por los asalariados con la alegría que experimentan al saber la muerte de un burgués, de su enemigo.
Si en las relaciones económicas el antagonismo de las dos clases aparece en toda su desnudez, también se presenta, aunque con menos fuerza, en las relaciones políticas de clase á clase.
Allí donde los trabajadores aparecen dormidos para el movimiento político, los Gobiernos, vera efigies de la clase burguesa, ni prestan atención á sus males, ni menos se preocupan de buscarles algún remedio; por el contrario, aprovechando el estado letárgico de los proletariados, cuidanse y muévense con afán por extender el campo de la explotación obrera, barriendo los obstáculos que se oponen al acrecentamiento de la fortuna de la clase expoliadora. Si en vez de estar adormecidas, las masas proletarias pelean en el campo político por disminuir su explotación y aliviar su malestar, entonces los Gobiernos, atentos siempre al interés de la clase que representan, al interés de la burguesía, niéganse á satisfacer las reclamaciones de aquéllos, persiguiéndolos con rabia por haberlas formulado, y si alguna vez ceden es porque los obreros, como en la lucha económica, han hecho sentir su fuerza.
En estas contiendas la clase proletaria tampoco tiene en cuenta si su actitud, si sus movimientos pueden perjudicar en algo los intereses de la burguesía: lo que á ella le importa es ver el modo de arrancarla el número de concesiones. Más todavía : los mismos obreros que, por error, militan en los bandos burgueses, no se hallan animados de sentimientos de concordia ; antes al contrario, siéntense impulsados casi siempre por la idea de mejorar su condición mermando los monopolios y privilegios de la clase explotadora.
Finalmente, por doquiera que tendamos la vista el antagonismo entre la clase obrera y la clase burguesa se manifiesta abiertamente : podria decirse que se halla en el aire que respiramos. Ahora bien : ¿es verdad que este antagonismo, como dicen los escritores burgueses, le han inventado los socialistas? Contestar afirmativamente seria mentir á sabiendas ó decir un disparate.
El antagonismo social existente, como los antagonismos anteriores, no le han inventado los socialistas ni tampoco los que no lo son : ese antagonismo es una consecuencia natural, precisa, de la forma de producción burguesa. Lo que los socialistas han hecho ha sido descubrirle, conocer su origen y señalarle á la clase trabajadora para que abandonara engañosos ideales y entrara en el camino de la lucha de clases.
Y en efecto, desde que ese antagonismo fué descubierto, los proletarios, desechando las falsas ideas que acerca de las relaciones sociales tenían, han comprendido que para lograr su emancipación el primer paso que deben dar es organizarse como clase, separados de todo partido político burgués.
EL SOCIALISTA, 3 de agosto de 1988
PRIMER CONGRESO DEL PARTIDO SOCIALISTA
Conformes las Agrupaciones del Partido Socialista Obrero con los diversos puntos propuestos por la de Madrid acerca de la celebración de un Congreso de las mismas, este Comité, de acuerdo con el de Barcelona, hace saber á sus correligionarios que en dicho Congreso, que tendrá efecto en la capital de Cataluña el día 23 de agosto y siguientes, se discutirá la siguiente orden del día:
1.° Ratificación de la aspiración del Programa del Partido Socialista Obrero.
2.° Examen de la segunda parte del mismo, relativa á los derechos individuales y medidas administrativas.
3.° Actitud con los partidos burgueses.
4.° Conducta del Partido Socialista en las huelgas.
5.° Organización general del Partido.
6.° Representación del Partido en el próximo Congreso socialista internacional.
7.° Proposiciones generales.
8.° Manifiesto de los delegados.
Habiendo de verificarse las votaciones por el número de afiliados que cada Agrupación cuenta, deberá hacerse constar éste en los poderes de los representantes.
Los delegados deberán presentarse el día 22 de agosto en el Círculo Socialista de Barcelona, Tallers, 29, piso 1.°
Por el Comité de Madrid, M. GÓMEZ LATORRE, secretario.
La Monarquía, 12 de agosto de 1888
Congreso obrero
La comisión ejecutiva del Congreso nacional obrero en Barcelona, ha dirigido á los trabajadores una orden del día en la que se consigna el dictamen de la comisión revisora del acta de constitución del Congreso. Comprende el alcance que deba tener la federación nacional dentro de la lucha económica; la forma de esta federación; si después del Congreso la federación nacional puede considerarse constituida y si pueden adherirse las sociedades que lo deseen; el dividendo mensual qua ha de satisfacer cada federado; la localidad en qua ha de residir el comité directivo y las relaciones con los trabajadores de todos los países.
Hoy llegarán á Barcelona todos los delegados, empezando las sesiones del Congreso el día 12, y terminando el día 14.
La Época, 12 de agosto de 1888,
DESPACHOS TELEGRÁFICOS
El Congreso obrero en Barcelona
(De nuestro corresponsal)
BARCELONA 12 (1,20 tarde). — En el teatro de Jovellanos ha dado principio á sus tareas el Congreso obrero.
La concurrencia ha sido muy escasa.
Después de largas discusiones se ha aprobado el plan para constituir una federación nacional obrera y se han redactado sus bases. — Damians.
El Día, 13 de agosto 1888
En Barcelona ha comenzado sus tareas, con escasa concurrencia, el Congreso obrero, y ha terminado sus sesiones el Congreso pedagógico. El obrero ha declarado constituida la federación obrera de España, en la cual hay 44 sociedades que forman un total de 4.668 indivíduos.
La Iberia, 13 de agosto de 1888
Con escasa concurrencia se inauguró ayer en Barcelona el Congreso obrero internacional. Después de larga discusión quedó aprobado un plan de federación nacional obrera, procediéndose luego á la redacción de las bases.
El Resumen, 13 de agosto de 1888
Los individuos que han tomado parte en las sesiones del Congreso obrero de Barcelona, han celebrado ayer una sesión para dejar constituida la federación obrera-española, en la que están representadas 28 sociedades de Cataluña y 16 del resto de España, con un total de 4.668 individuos.
La Correspondencia de España. 13 de agosto de 1888, n.º 11.096
Barcelona, 12 (10'30 n.).
Se ha terminado el congreso pedagógico.
Sus conclusiones han sido muy importantes y se espera que no resulten estériles para la enseñanza popular. Se ha telegrafiado á la reina y á la prensa profesional, nombrándose además una comisión que gestione cerca del gobierno la resolución de los acuerdos. El congreso se ha cerrado con un banquete.
Los individuos que han tomado parte en las sesiones del congreso obrero han celebrado una sesión para dejar constituida la federación obrera española, en la qué están representadas 28 sociedades de Cataluña y 16 del resto de España con un total de 4.668 individuos. — Illescas.
El Día, 14 de agosto de 1888
En el Congreso obrero de Barcelona se votó ayer una proposición para conseguir de los Gobiernos que fijen en ocho horas la duración del trabajo legal diario. Sa acordó también crear en todas las provincias Sociedades de oficios.
El Correo, 14 de agosto de 1888
Congreso obrero
En la segunda sesion del Congreso de obreros, celebrada ayer en Barcelona, se ha acordado que la Asociacion lleve el título de Union general de obreros de España, que es el objetivo de la Asociacion mencionada; se aprobó una moción para mejorar las condiciones del trabajo y sostener estrechas relaciones con las organizaciones análogas de otros paises que persigan el mismo fin, aceptando las huelgas bien organizadas; procurar recabar de los poderes públicos que la duracion legal del trabajo sea de ocho horas, y que se fije una retribucion mínima, igual para hombres y mujeres, y formar agrupacion con todas las organizaciones. El Congreso no reconocerá más que una Asociacion por oficio en cada localidad, y una federacion nacional.
La Monarquía, 14 de agosto de 1888
El Noticiero, 14 de agosto de 1888
Congreso obrero
Anteayer celebró su primera sesión el Congreso nacional obrero de Barcelona, bajo la presidencia del Sr. Ferrer. El primer acuerdo se limita á consignar los puntos que deberán ser discutidos en as sesiones subsiguientes. En el Congreso estaban representadas 16 sociedades obreras de Castilla y 28 de Cataluña.
Por orden gubernativa fue eliminado del debate el tema sétimo de las proposiciones genérales. El representante Serna protestó contra esa disposición de la autoridad, y el presidente recomendó á todos orden y concisión en los debates.
Se acordó que queda constituida la Federación obrera española.
El Correo, 15 de agosto de 1888
El Congreso obrero.
El presidente y secretario del Congreso obrero que se verifica en Barcelona, han dimitido sus cargos.
Han sido reemplazados por los Sres. Palomera y Castells.
Ayer se discutieron varios artículos del proyecto de «Union de los trabajadores de España».
Se resolvió que si por cuestiones de dignidad surgiese una huelga, la junta local lo comunicará al comité nacional.
Si éste la encuentra justificada apoyará la huelga, y si no lo estimase así, influirá en su terminacion, procurando no perjudicar los intereses de los asociados.
Estos pagarán tres céntimos mensuales para cubrir los gastos de la «Union», y diez para formar el fondo de resistencia para sostener á los huelguistas mientras lo sean.
El comité nacional residirá en una capital importante de España, y representará a todos los obreros españoles afiliados.
La «Union» formará estadísticas de los precios de la mano de obra y del número de industriales y del número de obreros de cada localidad.
La Monarquía, 15 de agosto de 1888
Congreso obrero
En la reunión celebrada anteayer en Barcelona por el Congreso obrero, se aprobaron los estatutos de la «Unión general de obreros de España.»
El Sr. Amigó indicó la necesidad de procurar la perfecta unión de los trabajadores.
El Sr. Reoyo observó que no se trataba de reunir fuerzas en un momento dado, sino que las federaciones y uniones para la resistencia tengan estatutos armónicos aprobados por el Congreso.
Acordóse crear nuevas sociedades de oficios por provincias para llegar á la federación nacional que mejore las condiciones del trabajo y sostener estrechas relaciones con las sociedades extranjeras que persiguen idéntico fin, estableciendo la solidaridad.
De este modo se lograría hacer general cualquiera huelga particular.
Así creía el orador se recabaría del Gobierno la rebaja del trabajo á ocho horas y la fijación del salario mínimum, igualando el del hombre con el de la mujer.
La Correspondencia de España. 15 de agosto de 1888, n.º 11.098
En la sesión del congreso obrero terminó la discusión y fueron aprobados los estatutos de la Unión Española. — Illescas.
La Dinastía, 16 de agosto de 1888
El Congreso obrero acordó anteayer que se establezca en Barcelona el Comité Nacional, y que el próximo Congreso tenga efecto en Mataró.
El Imparcial, 16 de agosto de 1888
El Congreso obrero
(DE NUESTRO CORRESP. PARTICULAR EN BARCELONA)
Barcelona (8'20, noche)
El Congreso obrero ha acordado que se establezca en Barcelona el comité nacional, y que el Congreso próximo se celebre en Mataró, por contar esta ciudad con muchas sociedades obreras...
El Congreso ha celebrado hoy su sesión de clausura.
El Sr. Orriols ha hablado, en catalán, recomendando la unión para sofocar las disensiones.
El Sr. Iglesias ha contestado que las disensiones tienen casi siempre razón de ser; pero que deben evitarse en lo posible.
Expuso la conveniencia de que los obreros se traten con mutuo respeto, guardando la sátira, la ironía y el odio para sus opresores los burgueses, quienes, con sus intemperancias, han dado calor á la formación de la Unión nacional de obreros.
Dice que es preciso á todo trance evitar las huelgas inoportunas, si han de tener feliz resultado las convenientes.
Añade que no basta la resistencia para librar de la abyección al obrero: es preciso obtener leyes protectoras contra las violencias de los enemigos.
Defiende la igualdad de salario para ambos sexos, y expresa la esperanza de que, sofocadas las rivalidades de los obreros, se llegará á la unión internacional.
Después de estos discursos, declara el presidente cerrados la discusión y el Congreso. - Motes.
La Época, 16 de agosto de 1888, n.º 12.939
El Noticiero, 17 de agosto de 1888
El Congreso obrero
(De nuestro corresponsal)
BARCELONA 15 (9 mañana).—Han sido reemplazados por los Sres. Palomera y Castells el presidente y secretario del Congreso obrero, que dimitieron ayer sus cargos.
En la última sesión celebrada se discutieron varios artículos del proyecto de «unión de los trabajadores de España», resolviéndose con respecto á las huelgas, entre otros acuerdos, constitutivos, los de que si por cuestiones de dignidad surgiere una huelga, la junta local lo comunique al comité nacional, el cual la apoyará si la juzga justificada y en caso contrario influirá en su terminación, procurando no perjudicar los intereses de los aliados, los cuales pagarán mensualmente tres céntimos para cubrir los gastos de la «Unión» y 10 para el fondo de resistencia.
Cada dos años se reunirá el Congreso en la capital donde resida el comité nacional, que será una de las principales capitales de España. — Damians.
(De nuestro corresponsal)
BARCELONA 16 (10 mañana) — Ayer se celebró la sesión de clausura, acordándose que se establezcan el comité nacional en Barcelona y que el Congreso próximo se celebre en Mataró.
Hicieron luego uso de la palabra los Sres. Orriols é Iglesias en pro de evitar las disensiones y exponiendo la conveniencia de que los obreros se traten con mutuo respeto y se excusen las huelgas inoportunas, pues que en sus procedimientos son la razón y la solidaridad los principales elementos. — Damians.
La Iberia, 17 de agosto de 1888
Ayer terminó sus trabajos el Congreso obrero celebrado en Barcelona, acordando en último termino el Comité nacional se establezca en Barcelona, y que el próximo Congreso se verifique en Mataró, en atención á ser uno de los puntos que cuenta con más sociedades obreras.
La Correspondencia de España, 1888 agosto 22
En el Congreso socialista que se ha de celebrar en Barcelona y cuya inauguracion se ha fijado para el 28 del actual, se discutirán los temas siguientes:
«Ratificacion de la aspiracion del programa del partido socialista obrero.
Examen de la segunda parte del mismo, relativa á los derechos individuales y medidas administrativas.
Actitud con los partidos burgueses.
Conducta del partido socialista en las huelgas.
Organizacion general del partido.
Representacion del partido en el próximo Congreso socialista internacional.
Proposiciones generales.
Manifiesto de los delegados.»
El Guadalete, 1888 agosto 22
Alcance.
Extracto de los periódicos de Madrid del día 20.
—Conformes las agrupaciones del partido socialista obrero con los diversos puntos propuestos por la de Madrid acerca de la celebracion de un Congreso de las mismas, el Comité madrileño, de acuerdo con el de Barcelona, hace saber á sus correligionarios que en dicho Congreso, que tendrá efecto en la capital de Cataluña el día 28 de Agosto y siguientes, se discutirá la siguiente orden del día:
1.° Ratificacion de la aspiracion del programa del partido socialista obrero.
2.° Examen de la segunda parte del mismo, relativa á los derechos individuales y medidas administrativas.
3.° Actitud con los partidos burgueses.
4.° Conducta del partido socialista en las huelgas.
5.° Organizacion general del partido.
6.° Representacion del partido en el próximo Congreso socialista internacional.
7.° Proposiciones generales.
8.° Manifiesto de los delegados.
EL SOCIALISTA, 24 de agosto de 1988
CARTA DE BARCELONA
17 de agosto de 1888.
Compañeros del Consejo de Redacción de El Socialista:
En los días 12, 13, 14 y 15 del corriente han tenido lugar las sesiones del Congreso Nacional Obrero, habiendo tenido representación en el mismo las Secciones siguientes: Centro Obrero de Mataró, compuesto de las Secciones de Vidrieros, vidrio común y medio cristal; Tres Clases de Vapor de la misma localidad; Sociedad de Albañiles de Tarragona; Federación Tipográfica en representación de las Secciones de Madrid, Barcelona, Valencia, Castellón, Tarragona, Zaragoza, Logroño, Burgos, Bilbao, Córdoba, Málaga, Huesca, Guadalajara y Granada; Sociedad de Tejedores de seda de Barcelona y sus contornos; Estucadores de Barcelona, Cilindradores y Aprestadores de Barcelona; Carpinteros de Gracia; Unión de obreros en madera de Madrid; Pulidores marmolistas y Torneros marmolistas de Barcelona; Centro local de Vich, compuesto de las Secciones de Curtidores, Cerrajerías, Mecánicos, Tres Clases de Vapor, Carpinteros y Alpargaters de aquella localidad; Centro local de Manresa, compuesto de las Tres Clases de Vapor, Albañiles, Carpinteros, Curtidores y Cinteros de seda; Pintores á mano de Barcelona y sus contornos; Estampadores de Barcelona y sus contornos; Herreros mecánicos de Barcelona y sus contornos; Picapedreros de Barcelona; Silleros de enea de Barcelona, Tejedores mecánicos de Caldas de Montbuy, y Panaderos de Castellón. Se han recibido además algunas adhesiones, entre las que recuerdo las de los Ebanistas, Silleros, Tallistas y Torneros de Santander.
Fijándose en las representaciones que á este Congreso han asistido se ve desde luego que la importancia del mismo ha sido grande. Pero hay más aún: la seriedad que han revestido todas las reuniones de un lado, y de otro la unidad de criterio que se ha podido observar en todas las delegaciones, hacen esperar que la obra comenzada ha de dar grandes resultados antes de poco tiempo. Entre los acuerdos tomados figuran los de que la residencia del Comité directivo de la Unión sea en Barcelona y que el próximo Congreso se celebre en Mataró, así como que las Secciones que han ingresado en la Unión deben satisfacer acto seguido un dividendo extraordinario de 10 céntimos por individuo, con objeto de que el Comité nacional pueda comenzar sus trabajos, tales como la impresión de los Estatutos y demás. En suma, espero que en breve veremos los buenos efectos que ha de producir entre los obreros españoles la unión recientemente verificada.
La huelga de los obreros zapateros continúa en la misma forma que las semanas anteriores; los burgueses resisten tenazmente, sin que su resistencia haga vacilar á los trabajadores en lo más mínimo, resueltos como se hallan á no aceptar en modo alguno la rebaja que tratan de imponerles los fabricantes.
Una disidencia de no escasa importancia ha venido á dividir en dos fracciones el partido federal barcelonés. Explicaré el origen. Cuando vino á ésta la Corte y presidió la reina la apertura de la Exposición, se dió á dicho acto un carácter marcadamente monárquico; el señor Vallés y Ribot concurrió al Palacio de Bellas Artes, en que se celebró la ceremonia, y una buena parte de los federales, creyendo que tal proceder no era correcto en el jefe del partido federal de esta provincia, acordó pedirle explicaciones, las que no satisfacieron á muchos individuos, los cuales se han dado de baja, formando un fuerte grupo aparte y creado un periódico, La Avansada.
¿Qué dirán á todo esto los socialistas de doublé que han querido ver en algunos actos de la Agrupación barcelonesa un mal proceder? Aprendan algo de los buenos federales.
Vuestro y de la Revolución social — Comaposada.
La Almudaina, 1888 agosto 24
Carta de Barcelona
22 Agosto 1888.
Sr. Director de La Almudaina.
Han terminado el congreso Pedagógico y el Nacional obrero, prometiéndose de ellos los congregados provechosos y satisfactorios resultados.
En la última sesión del primero, que fué tan concurrida y animada como las anteriores, fueron aprobadas 35 conclusiones, algunas muy radicales y encaminadas todas al fomento, desarrollo y mejoramiento de la enseñanza.
Los brillantes y luminosos discursos pronunciados por las distinguidas eminencias del profesorado español, dignamente representado en el Congreso, pusieron en evidencia el estudio y los vastos conocimientos de los oradores, sobre las interesantes materias que se debatieron en aquella selecta y memorable reunión; siendo de esperar que el proyecto en definitiva acordado, por sus civilizadoras tendencias, obtendrá el éxito apetecido si con vigor y constancia se gestiona su realización.
En la sesión de clausura del Congreso Nacional Obrero, fué aprobado el proyecto de Estatutos para el régimen de la asociación magna de trabajadores que ha de organizarse bajo la dirección de un comité nacional, cuyas principales aspiraciones tienden, según parece, al mejoramiento del jornal del obrero ya que la duración máxima del trabajo sea de 8 horas diarias.
He observado que la prensa periódica al hablar de este congreso, se ha limitado á hacer la reseña de sus sesiones, absteniéndose de toda clase de apreciaciones y comentarios.
Es de aplaudir esta actitud.
Mayor curiosidad que el Congreso Obrero, excitará, por su singular naturaleza, el Congreso Espiritista que ha de celebrarse en esta capital el 8 del próximo Setiembre bajo la presidencia del Sr. Vizconde de Solanot, y al cual asistirán tomando parte en el mismo, entre otros distinguidos personajes españoles y extranjeros, el popular escritor francés Mr. Camilo Flammarión, Mr. Croockes, y el Doctor en derecho civil y canónico D. Víctor Orcariz. La sociedad científica de París tendrá también en el Congreso su representación.
Lucidísimo y de grande importancia promete así mismo ser el Congreso Jurídico que próximamente ha de tener lugar en nuestra Capital.
Tiénese noticia de que son varios los colegios de abogados que han designado ya las ilustradas personas que han de representar á dichas corporaciones en tan solemne y científico acto.
La Correspondencia de España, 1888 agosto 26
En Barcelona se ha celebrado la primera sesion del Congreso socialista obrero. En ella se declaró necesaria la posesion del poder político por el proletariado; trasformacion de la propiedad de los instrumentos del trabajo en propiedad común á todos los ciudadanos, y la constitucion de una federacion, y convirtiendo todas las clases sociales en una sola de obreros libres é iguales.
Como medios para conseguir estos resultados opinaron los socialistas necesaria la libertad de la prensa y del derecho de asociacion, el sufragio universal, el ámplio planteamiento de todas las reformas democráticas, el establecimiento de montepios y asociaciones de retiro para los inválidos del trabajo, supresion del servicio militar obligatorio y jornada de ocho horas de trabajo.
La Época, 27 de agosto de 1888, n.º 12.950
El Congreso socialista
(De nuestro corresponsal)
BARCELONA 26 (10 noche). — Con objeto de dar cuenta de la celebración del Congreso Obrero se ha celebrado un meeting socialista en el Circo ecuestre, y tal giro tomaron los discursos que el delegado de la autoridad se vió en la precisión de suspender el acto.
El Congreso, en su última sesión, acordó concurrir al internacional socialista que próximamente se celebrará en París.
También ha resuelto que el Congreso español venidero se celebre en Madrid y que en esa capital sea nombrado y resida el comité. — Damians.
La Correspondencia de España, 1888 agosto 27
En Barcelona se ha celebrado la primera sesion del Congreso socialista obrero. En ella se declaró necesaria la posesion del poder político por el proletariado; trasformacion de la propiedad de los instrumentos del trabajo en propiedad común á todos los ciudadanos, y la constitucion de una federacion, y convirtiendo todas las clases sociales en una sola de obreros libres é iguales.
Como medios para conseguir estos resultados opinaron los socialistas necesaria la libertad de la prensa y del derecho de asociacion, el sufragio universal, el ámplio planteamiento de todas las reformas democráticas, el establecimiento de montepios y asociaciones de retiro para los inválidos del trabajo, supresion del servicio militar obligatorio y jornada de ocho horas de trabajo.
La Correspondencia de España, 1888 agosto 29
En su última sesión el Congreso socialista de Barcelona adoptó el siguiente acuerdo: «Que el partido socialista español esté representado en el próximo Congreso internacional que se celebrará en París; que el comité nacional resida en Madrid, siendo la agrupacion de aquella capital la que lo nombre y que el próximo Congreso español se celebre en la capital de España.»
El Áncora, 1888 agosto 29
CONGRESO SOCIALISTA EN BARCELONA.
Barcelona 24 agosto.
Anoche celebró su primera sesion el Congreso socialista obrero.
Declaró necesaria la posesion del poder político por el proletariado; transformacion de la propiedad de los instrumentos del trabajo en propiedad comun á todos los ciudadanos, y la constitucion de una federacion, y convirtiendo todas las clases sociales en una sola de obreros libres é iguales.
Como medios para conseguir estos resultados, opinaron los socialistas necesaria la libertad de la prensa y del derecho de asociacion, el sufragio universal, el amplio planteamiento de todas las reformas democráticas, el establecimiento de montepíos y asociaciones de retiro para los inválidos del trabajo, supresion del servicio militar obligatorio, jornada de ocho horas de trabajo, aprobándose los cinco primeros temas del orden del día. Los tres restantes deben discutirse hoy.
El Guadalete, 1888 agosto 29
TELEGRAMAS.
LOS SOCIALISTAS ESPAÑOLES.
Barcelona 26 (10,40 noche.) Ha terminado sus tareas el Congreso socialista, acordando concurrir al Congreso internacional socialista que próximamente ha de celebrarse en París.
Otro de los acuerdos tomados es que el comité nacional resida en Madrid y sea nombrado por los socialistas madrileños.
El Congreso español venidero se celebrará en Madrid.
El Diario de Murcia, 1888 Agosto 29
CORRESPONDENCIA
Madrid 27 de Agosto de 1888.
La primera sesion del Congreso socialista, que se celebró la noche del jueves en Barcelona, fué aprovechada.
Se aprobó el programa del partido socialista en la siguiente forma: «El ideal del partido socialista es la completa emancipacion de la clase trabajadora. Es decir, la abolicion de todas las clases sociales, y su conversion en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados é inteligentes.»
La Palma, 1888 agosto 29
El Guadalete, 1888 agosto 31
Congreso Socialista de Barcelona. — Ha tenido lugar la primera sesión, siendo aprobado el programa del partido Socialista condensado en la forma siguiente:
«El Partido Socialista declara que tiene por aspiración:
»1.° La posesión del poder político por la clase trabajadora.
»2.° La transformación de la propiedad individual ó corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad común de la nación.
»3.° La constitución de la sociedad sobre la base de la federación económica, de la organización científica del trabajo y de la enseñanza integral para todos los individuos de uno ú otro sexo.
»En suma: el ideal del Partido Socialista es la completa emancipación de la clase trabajadora. Es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados é inteligentes.»
La Correspondencia de España, 1888 agosto 30
En su última sesion el Congreso socialista de Barcelona adoptó el siguiente acuerdo: «Que el partido socialista español esté representado en el próximo Congreso internacional que se celebrará en Paris; que el comité nacional resida en Madrid, siendo la agrupacion de aquella capital la que lo nombre y que el próximo Congreso español se celebre en la capital de España.»
EL SOCIALISTA, 31 de agosto de 1988
PROTESTA
El gobernador de Barcelona, el más complaciente y humilde servidor de los privilegiados y el encarnizado enemigo de los trabajadores, ha disuelto arbitrariamente un pacífico meeting socialista.
Aquí donde el Gobierno alardea de amplia libertad para la exposición de las ideas, para la censura de sus actos y aun para el ataque á las personas de los gobernantes, lo ocurrido en Barcelona ha venido á demostrar que tal libertad sólo es lícita para los miembros de la clase dominante, para los partidos de la burguesía.
Pero cuando los trabajadores tratan de ejercer un derecho hipócritamente consignado en la ley fundamental del Estado, la arbitrariedad gubernamental les sale al paso diciendo que tales garantías son burla grotesca, y poniendo al descubierto el mentido liberalismo del Gobierno fusionista.
Sépanlo, pues, los trabajadores: la burguesía, por medio de sus lacayos gobernantes, nos exceptúa de la ley común y nos lanza á la lucha de clases.
Sépalo también la burguesía: el Partido Socialista Obrero acepta el reto, y ni las persecuciones de un gobierno hipócrita, ni las condenas de una justicia desprestigiada, ni los ataques de una prensa asalariada y prostituída, lograrán que ese Partido deje de congregar bajo su bandera á los proletarios, para llevar esa lucha de clases al palenque revolucionario.
He aquí ahora la protesta formulada por la Mesa del meeting disuelto, á la cual nos asociamos calurosamente:
La Mesa designada por el Congreso del Partido Socialista Obrero para presidir el meeting de propaganda celebrado en el Circo Ecuestre en el día de la fecha;
Teniendo en cuenta que ningún motivo fundado ha dado lugar á la suspensión del acto en nombre de la primera autoridad civil de la provincia,
Protesta enérgicamente, en representación del Partido Obrero, del ataque dirigido por dicha autoridad al derecho de reunión y manifestación de las ideas.
Barcelona, 26 de agosto de 1888. — Francisco Mercedes, presidente. — F. Martínez Andreu, secretario. — Facundo Perezagua, secretario.
CARTAS DE BARCELONA
25 de agosto de 1888.
Compañeros del Consejo de Redacción de El Socialista:
Como sabéis muy bien, el 23, 24 y 25 del corriente eran los días designados para verificar las sesiones del primer Congreso del Partido Socialista Obrero español. Así ha tenido lugar, y en el momento que escribo estas líneas termina la última sesión.
Han estado representadas en el Congreso las Agrupaciones de San Martín de Provensals, por el delegado Félix Vilard; la de Valencia, por Antonio Cortés Victoria; la de Tarragona, por Basilio Martín Rodríguez; las de Ripoll, Campdevanol y Guadalajara, por José Cuadradas; la de Gracia, por Miguel Ferrer; la de Bilbao, por Facundo Perezagua; la de Madrid, por Pablo Iglesias; la de Linares, por Juan Pulet; la de Manresa, por Francisco Mercedes; la de Játiba, por F. Martínez Andreu; la de San Andrés de Palomar, por José Batllori; la de San Juan de Vilasar, por Juan Roldós; la de Barcelona, por Toribio Reoyo; la de Caldas de Montbuy, por Sebastián Casanovas; la de Vich, por Antonio García Quejido; la de Roda, por Sebastián Llesuy; la de Málaga, por José Comaposada, y la de Mataró, por Juan Rocafort. Han manifestado además su conformidad al Congreso algunas Agrupaciones, entre las que recuerdo la de Puigreig y la Comisión organizadora de Villanueva y Geltrú.
En la imposibilidad material de dar extensa cuenta de las tareas del Congreso, así como de transcribir uno por uno todos los acuerdos tomados en el mismo, me limitaré á consignar que se ha ratificado el Programa del Partido Socialista con algunas variantes y adiciones.
Respecto al punto 3.º de la orden del día, «Actitud con los partidos burgueses», el Congreso ha aprobado un dictamen cuya conclusión es la siguiente:
«Que la actitud del Partido Socialista Obrero con los partidos burgueses, llámense como se llamen, no debe ni puede ser conciliadora ni benévola, sino como la viene observando desde su fundación, de guerra constante y ruda.»
Referente al 4.º punto, «Conducta del Partido Socialista en las huelgas», acuerda:
«El Partido Socialista Obrero fomentará cuanto le sea posible el movimiento de resistencia, y apoyará con todas sus fuerzas las batallas que libran con los patronos las organizaciones obreras.»
El proyecto de «Organización general del Partido», que constituye el punto 5.º de la orden del día, ha sido aprobado con algunas pequeñas, casi insignificantes modificaciones.
El tema 6.º, «Representación en el próximo Congreso Internacional», es resuelto en sentido de que vaya un delegado del Partido español, abriéndose al efecto una suscripción voluntaria en todas las Agrupaciones para cubrir los gastos de la representación.
El Comité Nacional residirá en Madrid durante los dos años que previenen los Estatutos, y el próximo Congreso del Partido se celebrará en Bilbao.
Se ha dado lectura y aprobado el Manifiesto de los delegados al Congreso.
El Congreso ha expresado un voto de simpatía á El Socialista por la constancia, alteza de miras y entereza con que ha defendido constantemente las ideas de nuestro Partido.
Durante las sesiones se han recibido telegramas de felicitación al Congreso de Bilbao, Játiba, Madrid y algunos otros puntos.
Estos han sido, expuestos rápidamente, los principales acuerdos del primer Congreso del Partido Socialista, del que pueden esperarse con fundamento grandes resultados para lo sucesivo.
Las discusiones entre los delegados han sido en realidad breves, pues todas las opiniones han coincidido en los puntos capitales de la orden del día, lo que prueba la unidad de miras, la cohesión que en el Partido Socialista reina entre todos los elementos que le constituyen en el día de la fecha.
Otro de los acuerdos del Congreso ha sido el de celebrar mañana domingo un meeting en esta ciudad, del que os daré noticia antes de entrar el número en prensa.
A propósito de prensa: la burguesa se ha ocupado con alguna extensión, pero en la forma que acostumbra, del Congreso del Partido, ó sea empleando al dar la noticia una candidez inconcebible ó una malicia y mala fe en extremo censurables. Dejo para la próxima decir algo más respecto á este asunto.
Vuestro y de la Revolución social — Comaposada.
MEETING SOCIALISTA
26 de agosto de 1888.
Conforme estaba anunciado é indiqué en la de ayer, ha tenido lugar el meeting del Partido Socialista en el Circo Ecuestre. Se dió comienzo al acto á las diez de la mañana, haciendo uso de la palabra en primer lugar el compañero Reoyo, que saludó en nombre de los delegados al primer Congreso del Partido Socialista á todos los trabajadores.
Examinó el compañero Reoyo el programa de nuestro Partido y la necesidad de la organización obrera para poder arrancar al Poder burgués todas aquellas medidas que en algo puedan favorecer los intereses de la clase trabajadora. Da cuenta de las tareas y principales acuerdos del Congreso terminado ayer, anunciando que la obra del mismo ha tenido verdadera importancia y que la tendrá más aún cuando sus efectos se dejen sentir.
Ocupa la tribuna el compañero Quejido, y entra en materia diciendo que el Socialismo no es hoy ya una cosa vaga, sino concreta, definida, con soluciones positivas que responden á todas las objeciones y á todas las exigencias de los tiempos. Se ocupa de la producción y del consumo, haciendo costar que hoy carece de todo la clase trabajadora, no porque falte cosa alguna, pues hay demasiado, sino por la injusticia de la apropiación actual de los productos.
Hace varias consideraciones sobre los conflictos en que se ve envuelta la burguesía constantemente. Alude á varios políticos, citando entre ellos al señor Moret, el amigo de los obreros, añade. Entonces el delegado de policía le dice:
«Suplico al orador que no continúe por ese camino.»
Quejido le contesta con altivez: «La prensa burguesa dirige todos los días violentos ataques á los poderes constituídos... (Es interrumpido por frenéticos aplausos de la inmensa concurrencia que en este momento llenaba el grandioso local.) En el discurso pronunciado en Málaga, continúa, por el Sr. Silvela se han dirigido violentísimos ataques al Tribunal Supremo, sin que á ningún delegado de policía se le haya ocurrido decir nada á dicho señor. (Atronadores aplausos y gritos de ¡bravo! de todos los lados del local indican que la reunión oye con satisfacción suma tales declaraciones.)»
El delegado de policía se retira del local, y Quejido acaba su peroración diciendo:
«Compañeros: estamos en una región en que las campanas no sólo han servido para llamar á los fieles, sino que también han llamado al pueblo á su defensa. Recordad la campana de Gracia, á cuyo sonido las fuerzas populares se aprestaron en época no lejana á defender sus intereses en luchas que ya terminaron, y tened por seguro que en las luchas próximas, que en las jornadas de la futura Revolución, la campana llamará á los proletarios y les mecerá á la pelea, cuyo triunfo será el término de la explotación del hombre por el hombre.»
Habla á continuación el compañero Iglesias, y hace constar que ninguna ley declara á los hombres políticos inviolables, y que, por lo tanto, se puede ocupar de la conducta de los mismos y censurarla.
Analiza algunos puntos del Programa del Partido Socialista, en particular la posesión del Poder político por la clase trabajadora, explicando el alcance de tal aspiración.
Se ocupa de las crisis económicas, que ponen á la clase trabajadora en la alternativa de morir de hambre ó defender sus intereses y necesidades, y dice que esta clase optará por lo último, aunque tenga que morir en la lucha.
Examina á continuación las condiciones de moralidad que existen en los Gobiernos burgueses, y analiza la gestión de los mismos, que se limita á defender los intereses de la clase capitalista como perro de presa de ésta.
Se ocupa de las huelgas y del partido que la clase trabajadora puede sacar de ellas cuando están debidamente organizadas.
Trata de las medidas de inmediata aplicación que hay que arrancar á los Gobiernos para aminorar en algo el malestar obrero, entre las que cita un jornal mínimo, jornada legal de ocho horas, igualdad de salario para la mujer y el hombre, etc., etc.
En este momento se presenta de nuevo el delegado del gobernador, seguido de bastantes agentes, é interrumpe al orador en estos términos:
«En nombre del excelentísimo señor gobernador civil, á quien represento, queda suspendido este acto.»
Lo que da lugar á que protesten enérgicamente los compañeros Reoyo é Iglesias, disolviéndose pacíficamente la reunión.
Diario de la Marina, 1888 septiembre 5
Y, sin embargo, no es preciso acudir á los elementos de orden en las clases obreras para que se reconozca la necesidad de una cumplida justificación de su actitud, al alejarse de los talleres. Aún aquellos que escriben en su bandera la absurda palabra: anarquía, confiesan esa necesidad. Acaba de celebrarse un Congreso obrero en Barcelona, donde se han sustentado las teorías más exajeradas, y uno de sus acuerdos ha versado acerca del intento de la unificación de la clase obrera en todo el ámbito de la Nación, creándose “la unión de los trabajadores de España,” resolviéndose con respecto á las huelgas, entre otras cosas, que si, por cuestiones de dignidad surgiere alguno de esos conflictos, la junta local lo comunique al comité nacional, el cual la apoyará si la juega justificada, y en caso contrario, influirá en su terminación.
El vigía de Ciudadela, 1888 septiembre 5
En un periódico de Barcelona leemos lo siguiente:
Ya han terminado sus tareas los tres Congresos reunidos con motivo de la Exposición. El primero y más importante, el pedagógico donde los oradores se despacharon á su gusto sin ceñirse las mas de las veces al tema que se discutía y desbarrando en otras ocasiones y no poco, en política y sobre todo en religión, habiéndose oido allí no pocas herejías. Entre sus cuarenta y pico de conclusiones aprobadas se encuentran algunas impertinentes, otras irrealizables y entre otras de poca importancia hay algunas de reconocida utilidad.
La nota que predominó en todos los oradores fué pedir más sueldo para los maestros, que ya sabe todo el mundo están pésimamente retribuidos, y otros derechos que mejoren las condiciones del profesorado elemental.
El segundo fué el Congreso obrero, que en pocas sesiones discutió su organización, organizó las huelgas futuras, proveyó á los gastos que estas hayan de originar y constituyó una entidad que cuide de que los acuerdos del Congreso tengan su debido cumplimiento.
Pues bien, gran parte de los iniciadores y de los que tomaron parte en el Congreso obrero se constituyeron más tarde en Congreso socialista. Es decir, que entonces figuraron sólo como obreros la cualidad de socialistas. Lo que llamará á cualquiera la atención, por más que nosotros nos lo expliquemos perfectamente, es ver que tanto en aquel como en éste figuran los mismos protagonistas, como los compañeros Iglesias, Reoyo y demás, por donde se infiere que estos señores cuando no discuten ó peroran estan preparando bases, reglamentos y discursos para defender sus teorías, mientras los que pagan la cuota semanal están trabajando en los talleres, ó lo que es lo mismo que estos forman la parte gubernamental y burguesa de los trabajadores.
Por lo que hace á los acuerdos tomados baste decir que estan en consonancia con el título que llevan.
Diario de Badajoz, 1888 septiembre 7
LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL
Cartas de Barcelona.
31 de Agosto de 1888.
Sr. Director del Diario de Badajoz.
Como certámenes complementarios de la Exposición Universal ó que por lo menos al calor de ésta se desarrollan, se han verificado y se preparan nuevos Congresos.
Después del Pedagógico, á que personalmente asistió V. tomando parte en sus deliberaciones, se han celebrado el Congreso Obrero Nacional y el Congreso Socialista.
El primero no revistió importancia, pudiendo decirse que solo fué una pequeña manifestación de un grupo disidente del partido socialista obrero, cuyo grupo sirve inconscientemente para que se exhiban dos ó tres presuntos salvadores, con más deseos de ser burgueses que aquellos á quienes dicen que combaten. Según datos oficiales recogidos en el mismo Congreso, estaban en él representados 4.668 obreros de toda España. Han quedado aprobados los estatutos de la Unión Española, nombre técnico del titulado partido obrero nacional, y se han tomado acuerdos que no revisten interés general.
Después ha tenido lugar el Congreso Socialista, que ha celebrado tres sesiones, aprobando el programa del partido que manifestó ser, en suma, “la completa emancipación de la clase trabajadora; es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión en una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados é inteligentes.”
Aprobó asimismo como medios inmediatos para realizar su aspiración todos los derechos y reformas políticas y sociales que forman el credo de los partidos republicanos avanzados, sobre todo del federal; lo cual, unido al anterior acuerdo que, racionalmente entendido, ostentan igualmente estos en sus banderas, quita toda razón de ser en España á este partido socialista cuya masa unida de nuevo al federalista, de que casi en totalidad procede y del cual no le separan diferencias ni aún de doctrina social, robustecería su organismo y tendría más fácil y pronto acceso á la satisfacción de sus aspiraciones, lo que no conseguirá por el camino que llevan.
El último acuerdo tomado fué el siguiente: que el partido socialista español esté representado en el próximo Congreso internacional, que se celebrará en París; que el comité Nacional resida en Madrid, siendo la agrupación de aquella capital la que lo nombre y que el próximo Congreso español se celebre en la capital de España.
Para dar cuenta al partido de los acuerdos tomados en el Congreso, se verificó el domingo 26 un meeting socialista en el Circo Ecuestre, cuyo espacioso local estaba bastante concurrido. Uno de los oradores, el segundo que habló, hubo de dirigir censuras á los partidos burgueses, entre los que incluía naturalmente al que hoy gobierna, y el delegado del gobernador le llamó al órden, él sabría por qué.
Entonces el orador, llamado Quejido, manifestó, en medio de aplausos atronadores, que la prensa burguesa dirige violentos ataques á los poderes constituidos y que el Sr. Silvela en Málaga acababa de dirigirlos al tribunal Supremo. El delegado del gobernador se retiró del local seguidamente, y Quejido terminó diciendo "que la campana de Gracia que sonó hace años para reunir á los federales en día de revolución, no sonará más hasta que llame al partido obrero en el día de la revolución social.,"
Habló después el compañero Iglesias, expresándose más violentamente que el anterior, y dirigiendo durísimos ataques á todos los gobiernos y á todos los poderes, incluso á la justicia, hasta que, entrando de nuevo el delegado con algunos agentes de orden público declaró en nombre del gobernador suspendida la reunión.
Después de protestar los oradores socialistas, la reunión se disolvió con orden.
Revista de España. 9/1888, n.º 123
CRÓNICA POLÍTICA INTERIOR
Madrid 13 Septiembre 1888.
En todos los países, y más que en ninguno en aquellos en que la política ha llegado á enseñorearse de los ánimos por completo, preocupan poco cierta clase de acontecimientos, cuando no traen aparejados inmediatas consecuencias, iniciadoras á su vez de un perjuicio político. Tal sucede con los fenómenos de carácter social que se manifiestan. La crisis agrícola, por ejemplo, ha pasado sin que nadie la note, y padeciendo los agricultores pacientemente sus angustias é infortunios durante largos años, sin que hayan dado señales de haberse enterado de ellos los hombres que directa ó indirectamente influían en la gestión de los negocios públicos. Hasta que ya casi pasada, han considerado algunos que pudiera ser buena excusa para producir determinados efectos políticos, y sólo para producirlos, como el tiempo demostrará, á pesar de cuantas protestas se hagan los mismos que hoy se presentan cual paladines de ese importantísimo elemento social, ni mientes habían parado en su estado de miseria y decaimiento, como lo patentiza el que hoy mismo llegan al palenque hiriendo el aire con el estridente sonido de sus clarines, ostentando vistosas enseñas y motes ingeniosos, pero sin solución alguna práctica y provechosa.
Si esto acontece tratándose de clase social que, después de todo, debiera influir predominantemente en la política, á nadie extrañará que cuantos sucesos y cuestiones tocantes al obrero se susciten pasen desapercibidas y no logren fijar las miradas de las gentes, hasta que por cualquier circunstancia se juzgue conveniente levantarlos como bandera para ocasionar un daño al enemigo. Una excepción obliga la justicia á consignar, siquiera la eficacia del resultado no haya correspondido al entusiasmo y á las ilusiones del deseo. Durante el escaso tiempo que el Sr. Moret ocupó hace pocos años el Ministerio de la Gobernación, se preocupó grandemente de la suerte del obrero, é intentó algo digno de aplauso y de más eficaz término que hasta ahora ha conseguido, bien á pesar, sin duda, de los hombres eminentes, que han proseguido aquel propósito.
Y no obstante el escaso cuidado que la gente pone en el examen de estas cosas, mal que pese á muchos, late en el fondo de nuestra sociedad una cuestión social, que alguna vez se ha manifestado suficientemente para que hombres reflexivos y meditabundos hubieran puesto en ella alguna más atención. Generalmente hemos creído hacer bastante replicando con chirigotas y burlas á los discursos más ó menos cultos pronunciados en las reuniones de obreros, y persiguiendo con saña y cruel encarnizamiento cualquier manifestación del espíritu socialista que ha salido á la superficie; pero por encima de todo esto, y menguadamente porque la índole de nuestra clase trabajadora se presta poco á la organización, ésta se ha ido perfeccionándolo suficiente para que se considere de hoy en adelante un factor más en la vida política del país. Podrá despreciarse, darse vaya á sus propagandistas, y perseguirse á los que traducen aspiraciones sociales en actos criminosos ó grotescos; pero se acerca muy de prisa el momento en el cual habrá de contarse de alguna manera con elementos y aspiraciones de una clase humillada y escarnecida injustamente, y más inteligente y briosa de lo que muchos imaginan.
Buena prueba de que no ignora por completo su fuerza y de que no carecen de instinto sus directores, es el Congreso nacional obrero que acaba de verificarse en Barcelona. Quien medite un poco acerca de la organización que han dado á las fuerzas los congregados, y en las palabras allí pronunciadas, verá claramente que dicha reunión, y lo acordado en ella, no es más que una preparación para entrar en la lucha política ante la segura esperanza de que sea pronto una realidad el sufragio universal. Ni aun los que con más simpatías hayan mirado la suerte del obrero y más propensos se hayan sentido á perdonar los absurdos y capitales errores y exageraciones de frase de sus propagandistas, habrán imaginado que fuera como es el instinto de esos hombres. Háse reunido el Congreso con el fin de consolidar una verdadera organización política mediante las federaciones, sociedades y uniones desordenadamente diseminadas en España.
A decir verdad, en dicho Congreso no se ha notado un gran entusiasmo ni nada que indique haber penetrado en la gran masa de trabajadores españoles el espíritu de común interés y solidaridad que en otras clases se advierte. Aquí en todo somos lo mismo, y así como nada hay que no se espere del Estado, los trabajadores, cuanto obtengan, habrán de recibirlo de ese nuevo Estado que accidental y voluntariamente se imponen.
Descubre un gran talento y extraordinaria perspicacia el organizador de este Congreso, que se ha distinguido por la suma corrección y el buen instinto que ha informado sus resoluciones y aun sus debates, contrastando ciertamente con las groseras injurias, amenazas, improperios y calumniosas mentiras con que á las vegadas suelen amenizar y exornar sus reuniones algunos que no satisfechos con la explotación actual de aquella infelicísima clase, aun claman contra los que se oponen resuelta y decididamente á que den una vuelta más al tornillo con que vienen estrujando al mísero trabajador. Mucho tienen que aprender de aquél los holgazanes vocingleros, los organizadores de fiestas con caricaturas, bamboches y mojigangas, los que buscan su hartura en la miseria y desdicha del pobre, y creen que no puede ser cabal aquélla sin el hambre del miserable, y cuantos vociferan descompasadamente y se lamentan, porque imaginan sin razón lesionado un interés, ó no tan cumplido el ideal egoísta é inhumano que los mueve como ellos desearan.
Esos pobres obreros, que pueden sin riesgo de perder nada discutirlo todo, hasta la patria; que pueden, y en muchas ocasiones sin exponerse á grandes errores, discutir las razones en que fundan su riqueza clases ambiciosas y egoístas; que sin extraordinarios esfuerzos podrían analizar la situación actual de casi toda la propiedad territorial; que pueden con perfecto derecho pedir una revisión general de los títulos en que muchos fundan sus derechos; que con harta justicia pueden y deben quejarse de la ninguna protección que han tenido jamás por parte de los poderes públicos, esas pobres y desvalidas gentes, cultas sin motivo para serlo, dignas como elemento no corrompido de esta gran raza española, generosas como quien no ha tenido ocasión de cultivar el egoísmo, y sensatas cual lo fueron siempre en este país las clases populares, se reúnen modestamente en Barcelona sin aparato escénico, y prescindiendo de alharacas necias y vacías de sentido, y con seso y cordura incomprensibles en quien se siente diariamente hostigado por la miseria, discuten y aprueban un programa de organización merecedor de estudio y alabanza, deficiente como todas las cosas humanas, aunque no tanto como por necesidad natural han de ser aquellas obras de la inteligencia que requieren dilatados estudios y profundos datos cuando se realizan por quienes tienen cerrados los caminos de la cultura y han de llegar á ella por atajos y vericuetos.
El objeto que se han propuesto los trabajadores del Congreso obrero celebrado en Barcelona, ha sido principalmente dar unidad á las federaciones y uniones, perfeccionando las existentes mediante la creación de nuevas secciones de oficios. Pero en lo que más claramente se manifiesta el buen sentido y la alteza de pensamientos es en el carácter puramente nacional que dan los congregados á la que ellos llaman federación; pues si bien se habla de solidaridad, y en algún artículo de los estatutos preven el caso de que hayan de auxiliar á trabajadores extranjeros, es á manera de accidente y respondiendo más al espíritu de fraternidad universal que á nada que informe en su esencia la organización. Tanto en la discusión como en los Estatutos, especie de Constitución obrera, se nota el influjo de las propagandas del eximio pensador Sr. Pérez Pujol, y de los Sres. Moret, Azcárate y algunos otros, que han trabajado tanto por encaminar la dirección socialista, iniciada en España por predicaciones insensatas, hacia puntos en que se armonizaran los intereses legítimos de los obreros con el estado actual de las sociedades, y sobre todo en que fuera posible obtener algo práctico y provechoso.
Sólo el hecho de ser puramente nacional la federación es una garantía, tanto para ellos como para la sociedad entera, y es prueba de la sensatez y buen juicio de los congregados. Además prescinden de antiguas intransigencias, que se han apresurado á recoger otros, y entre los medios para luchar escogen los políticos, mostrando una confianza casi decisiva en ellos. Dividen dichos medios en económicos y políticos. De los primeros sólo aceptan las huelgas, y éstas con tales condiciones, contrapesos y templanzas, como después se verá. Aunque no se consignan taxativamente, se deduce que usarán de cuantos medios políticos consientan la Constitución y las leyes, y que la organización actual es preparación de otra más completa en el orden político, cuando el sufragio universal haya puesto en sus manos arma eficaz. Por eso dicen que confiando en el resultado, no esperan que los Gobiernos accedan á sus legítimas pretensiones, sino cuando se hayan convencido de su fuerza.
Presumen que mediante la petición á los poderes públicos han de conseguir que las leyes sancionen el que para ellos es un ideal, esto es, que las horas de trabajo al día sean ocho, y la igualdad de salario para todos los sexos, así como también que se garanticen el trabajo y los derechos y deberes recíprocos entre obreros y patronos. Esto es lo que por lo pronto desean los trabajadores congregados en Barcelona. Ni en los Estatutos, ni en la discusión, han deslizado otras pretensiones, dirigiendo principalmente el propósito á centralizar las difundidas fuerzas, en lo cual muestran muy buen juicio, pues si han de lograr algo en un país donde el trabajador, sobre todo el agrícola, tiene en perpetua esclavitud la voluntad, es preciso que se forme un centro al que obedezcan todos. A este propósito responden las reglas acordadas, según las cuales, los Estatutos de cada una de las sociedades, federaciones y uniones, han de coordinarse y armonizarse con las del Comité nacional, y las federaciones ó uniones que corresponden necesariamente á cada oficio, están en la obligación de notificar sus resoluciones á dicho Comité, en el cual se ventilarán aquéllas, dilucidándose bien las razones en que se apoyen, y aprobándose ó no, según convenga á los intereses de la federación. En una palabra: el Comité es un poder sin cuya sanción nada puede ejecutarse que afecte á los intereses de los asociados, principalmente en lo tocante á las huelgas, las cuales son miradas con algún recelo por los congregados, exigiendo varias garantías y condiciones para que se autoricen; en lo cual obran con gran prudencia, pues con la escasa fuerza y unidad de energía de los obreros, y la resistencia y perfecta organización de los patronos, las huelgas sólo acarrean un acrecentamiento de la miseria, disminución de la producción, y al fin, nada que represente un beneficio positivo para el obrero, el cual, mientras las cosas se mantienen como ahora, cuanto más forcejee y resista, más fuertemente se amarrará con la cadena del hambre, invisible, pero más fuerte que de hierro, y con sus imperiosos y jamás satisfechas necesidades.
Una de las cosas que más han chocado ha sido el prurito y empeño que han puesto los más calificados obreros en que se consigne que no es federación, sino unión nacional de trabajadores, con lo cual se corrobora el propósito indicado antes de reunir en un fuerte poder central todas las atribuciones. El eje, pues, de todo el sistema acordado es el Comité, verdadero representante y personificación de la Unión, pues ni á la reunión de los sucesivos Congresos se concede gran importancia, y es de presumir que no se reunan muy á menudo. En estos Congresos, que convoca el Comité, están representadas las organizaciones respectivas por un delegado, el cual vota proporcionalmente al número de asociados que representa; de manera que, si bien cada federación no puede enviar sino un delegado, cualquiera que sea el número de sus miembros, se armoniza la unidad necesaria de la representación con el derecho de individuos, haciendo que siendo la misma la delegación tenga mayor fuerza y eficacia aquella que representa más energía y mayor número. El Comité estará representado en el Congreso por dos individuos de su seno, que sostendrán y defenderán los actos de aquél, pero sin poder votar sobre ellos.
La parte consagrada á los tributos es bien sencilla. Un individuo del Comité hará de Ministro de Hacienda, no sin garantías y seguridades ciertamente por parte de los estatutos, el cual recaudará los ingresos, que son de dos clases: cuota de 10 céntimos ó crédito extraordinario para los casos de huelga, y cuota ordinaria de tres céntimos. Los gastos son modestísimos. Aparte los fondos de reserva, destinados á auxiliar á las federaciones en caso de huelga, no aspiran á más los congregados que á poder costear un periódico mensual que venga á ser la Gaceta oficial de la Unión, y á poder imprimir los estatutos. El derecho á la representación nace de la organización inmediatamente, pero la condición para ejercerse es la de estar al corriente en el pago de las cuotas respectivas, sabio principio el primero y prudente acuerdo el segundo, que por sí solos demuestran el talento y seso con que proceden los iniciadores del Congreso obrero. Nunca como ahora puede sostenerse que España es el país de los viceversas. Mientras pobres y míseros obreros, sin más ilustración que la recogida al acaso y venciendo las resistencias de una sociedad egoísta, sientan principios y reglas sapientísimos y profundos, mientras dan muestra de circunspección y prudencia y de sabio consejo quienes tantos estímulos podían sentir para el encono y la ira, otras gentes, que tienen obligación de ser ilustradas, pierden el tiempo en reuniones sin sentido, donde las palabras hueras, insulsas inculpaciones, arrebatos y apasionados odios sustituyen, no ya principios y reglas de buen gobierno y economía, que esto el soñarlo sería ilusión, pero ni siquiera apariencias de razones que justificasen al menos ante aquellos pobres obreros desdichadísimas campañas.
Hemos dedicado algún más espacio al Congreso obrero verificado en Barcelona, no por lo que aparentemente significa, sino porque en el fondo y en lo porvenir quizá llegue á alcanzar importancia suma. Votado que sea el sufragio universal, y manteniendo esa organización, puesto que, como parece, abandonen las demás y se acojan á los medios políticos, el partido obrero representará una fuerza en la política española, que deben irse acostumbrando á estudiar y apreciar los estadistas.
El Guadalete, 1888 septiembre 15
Diario de Badajoz, 1888 septiembre 20
LO QUE QUIEREN LOS SOCIALISTAS
Segun el manifiesto formulado como conclusion del Congreso socialista obrero últimamente celebrado en Barcelona, el partido socialista declara que tiene por aspiracion:
1.° La posesion del poder político por la clase trabajadora.
2.° La transformacion de la propiedad individual ó corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad colectiva, social ó comun.
Entendemos por instrumentos de trabajo la tierra, las minas, los transportes, las fábricas, máquinas, capital-moneda, etc. etc.
3.° La organizacion de la sociedad sobre la base de la federacion económica, el usufructo de los instrumentos de trabajo por las colectividades obreras, garantizando á todos sus miembros el producto total de su trabajo, y la enseñanza general científica y especial de cada profesion á los individuos de uno ú otro sexo.
4.° La satisfaccion por la sociedad de las necesidades de los impedidos por edad ó padecimiento.
De estos acuerdos y del programa que los acompaña derivase que el partido socialista obrero quiere:
1.° Organizar con solidez las fuerzas proletarias.
2.° Mejorar sus condiciones en tanto termina dicha organizacion y reune los elementos necesarios para dar la última batalla á la clase explotadora.
3.° Concluir con la explotacion y la miseria aboliendo las clases.
La Correspondencia de España, 1888 septiembre 23
La Revista de España, en su número del 15 de setiembre, formula un juicio muy interesante acerca del congreso obrero que acaba de tener lugar en Barcelona. Su tendencia, carácter y resoluciones están perfectamente espresadas; pero el punto más interesante de ese estudio consiste en la relacion que encuentra entre las aspiraciones de la clase obrera y el futuro planteamiento del sufragio universal.
Los obreros lo esperan todo de él, y están resueltos á poner su fuerza al servicio de sus aspiraciones, punto de vista que debe llamar la atencion de todos los hombres políticos.
Crónica de Badajoz, 1888 septiembre 23
Carta de Barcelona.
Sr. Director de La Crónica.
BADAJOZ.
Barcelona y Septiembre 13 del 88.
Durante los últimos días del pasado mes, tuvo lugar en esta capital el Congreso socialista obrero. Los congresistas eran unos 60 aproximadamente, pero llevaban la representación de 3.215 trabajadores españoles. La mesa formada por D. Antonio García Quejido, presidente, y los secretarios Sres. José Cuadradas y Antonio Cortés Victoria, puso á discusión los siguientes temas, propuestos por el comité del partido socialista de Madrid, de acuerdo con el de Barcelona. 1.° Ratificación de la aspiración del programa del partido socialista obrero. 2.° Examen de la segunda parte del mismo, relativa á los derechos individuales y medidas administrativas. 3.° Actitudes con los partidos burgueses. 4.° Conducta del partido socialista en las huelgas. 5.° Organización general del partido. 6.° Representación del partido en el próximo Congreso socialista internacional. 7.° Proposiciones generales. 8.° Manifiesto de los delegados. Tres sesiones absorvió la discusión de los temas y aprobación de un sinúmero de conclusiones presentadas, celebrándose al día siguiente en que terminó el Congreso, un meeting de despedida al que concurrieron mas de mil personas, y que terminó de una manera inesperada, cuál es la disolución del mismo por un delegado del señor Gobernador, gracias al acaloramiento de un orador, que usó alguna frase atrevida.




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