Un reducido grupo de tipógrafos madrileños e internacionalistas fundaron en 1871 una sociedad obrera denominada Asociación General del Arte de Imprimir, cuya presidencia ocuparía Pablo Iglesias a partir de mayo de 1874. Este pequeño colectivo sería la cuna del partido de los socialistas y del moderno movimiento obrero español, a pesar de los continuos ataques que recibían por parte de los gobiernos de Sagasta y del general Serrano. Eran seguidores de los franceses Guesde y Lafargue, así como de los alemanes Liebknecht y Bebel, y todos ellos de Marx y Engels.
La fundación del Partido Socialista en Madrid tuvo lugar el día 2 de mayo de 1879, en una clandestina comida de fraternidad organizada en una fonda de las numerosas establecidas en la céntrica calle de Tetuán, a la espalda de la Puerta del Sol y frente al Ministerio de la Gobernación, a la que asistieron veinticinco personas: dieciséis tipógrafos, cuatro médicos, un doctor en ciencias, dos obreros joyeros, un marmolista y un zapatero. La resolución tomada se trasladó a Guadalajara y Barcelona, donde se crearían grupos semejantes antes de concluir el año 1879. Al mismo tiempo se nombró una comisión encargada de redactar el programa y formular una organización, que se mantendría secreta mientras continuase disuelta la Federación Regional Española (FRE) de la Internacional.
La comisión convocó una primera asamblea el 20 de julio siguiente, en una taberna de la calle de la Visitación, en la que Iglesias informó de los trabajos realizados, dando lectura al programa. Constaba éste de una parte fija e invariable, que era el ideal pleno, y de otra de objetivos inmediatos susceptible de ser modificada en todo momento, tal como fueran aconsejando la experiencia y las circunstancias. La primera se compendia en “El Partido Socialista Obrero español declara que su aspiración es la abolición de clases, o sea emancipación completa de los trabajadores; transformación de la propiedad individual en propiedad social o de la sociedad entera; la posesión del Poder político por la clase trabajadora”. Mientras que los objetivos inmediatos recogen una serie de libertades políticas, así como el derecho de huelga, reducción de las horas de trabajo, prohibición del trabajo de niños menores de nueve años, y reducción del de las mujeres, etc. Este programa fue enviado a Londres, donde sería aprobado por Marx y Engels, como paso previo para serlo por los afiliados españoles.
La organización tenía como objeto primordial la propaganda, por lo que cada adherido abonaría 50 céntimos mensuales para los gastos que ésta ocasionara, como los de correspondencia y todos los demás originados. El grupo debería mantener relaciones con los socialistas de los demás países, eligiéndose una Comisión Ejecutiva que estuvo formada por Pablo Iglesias, como secretario; Inocente Calleja, como tesorero; Alejandro Ocina, como contador; y Victoriano Calderón y Gonzalo Hernández Zubiaurre , como vocales. Impreso el documento programático, tanto en Madrid como en Barcelona, fue transmitido personalmente de manera camuflada por todos los comprometidos a lo largo de 1880, hasta que en febrero de 1881 Sagasta declaró legales todos los partidos y organizaciones obreras.
Una vez fundado el PSOE el 2 de mayo de 1879 en julio de ese año se aprobó y se dio a conocer su primer programa, así como el documento de organización del Grupo Socialista Madrileño, redactado el día 9 de julio, y aprobado el 20 de dicho mes junto con el mencionado programa o manifiesto fundacional en una asamblea celebrada en una taberna de la madrileña calle de la Visitación. Se da la circunstancia de que el programa es muy conocido, pero no el documento de organización. Aquel texto organizativo fue redactado por Pablo Iglesias, Alejandro Ocina, Victoriano Calderón, y Gonzalo Hernández Zubiaurre.
Considerando:Que esta sociedad es injusta, porque divide a sus miembros en dos clases desiguales y antagónicas: una la burguesía que, poseyendo los instrumentas de trabajo, es la clase dominante; otra el proletariado, que, no poseyendo más que su fuerza vital, es la clase dominada;Que la sujeción económica del proletariado es la causa primera de la esclavitud en todas sus formas: la miseria social, el envilecimiento intelectual y la dependencia política;Que los privilegios de la burguesía están garantizados por el poder político, del cual se vale para dominar al proletariado.Por otra parte:Considerando que la necesidad, la razón y la justicia exigen que la desigualdad y el antagonismo entre una y otra clase desaparezcan, reformando o destruyendo el estado social que los produce;Que esto no puede conseguirse sino transformando la propiedad individual o corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad común de la sociedad entera;Que la poderosa palanca con que el proletariado ha de destruir los obstáculos que a la transformación de la propiedad se oponen ha de ser el poder político, del cual se vale la burguesía para impedir la reivindicación de nuestros derechos;El Partida Socialista declara que tiene por aspiración:La posesión del poder político por la clase trabajadora.La transformación de la propiedad individual o corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad colectiva, social o común. Entendemos por instrumentos de trabajo la tierra, las minas, los transportes, las fábricas, máquinas, capital-moneda, etc.
La organización de la sociedad sobre la base de la federación económica, el usufructo de los instrumentos de trabajo por las colectividades obreras, garantizando a todos sus miembros el producto total de su trabajo, y la enseñanza general científica y especial de cada profesión a los individuas de uno u otra sexo.
La satisfacción por la sociedad de las necesidades de los impedidos por la edad o por padecimiento.En suma: el ideal del Partido Socialista Obrero es la completa emancipación de la clase trabajadora; es decir, la abolición de todas las clases sociales y su conversión de una sola de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes.
20 de julio de 1879Aprobado en el I Congreso del PSOE, Barcelona, 23 al 25 de agosto de 1888
El Liberal, 5 de febrero de 1881, página 2
Esta noche á las nueve se verificará en la sociedad Fomento de las artes la octava conferencia pública del presente curso, estando á cargo del Sr. D. Pablo Iglesias, que disertará sobre el tema «Estado actual de la clase trabajadora.»
REMITIDO.
Hoy ha sido nuevamente encarcelado el secretario cuarto de la Asociacion del Arte de Imprimir, D. Robustiano Lopez.
Esta noticia la hemos recibido al mismo tiempo que el siguiente comunicado del presidente de la Asociacion, que aunque de fecha algo atrasada, no por ello ha perdido la oportunidad:
«Sr. Director de LA NACION ESPAÑOLA: Preso nuevamente, y sin que se me haya indicado el por qué, en union de otros compañeros de Junta directiva, espero de su reconocida bondad acoja en las columnas de su imparcial diario las siguientes líneas, en las cuales, usando de un derecho que la Constitucion me concede, pueda poner de manifiesto la conducta parcial, parcialísima, que ha observado el gobierno que nos rige en el asunto de la huelga de los tipógrafos madrileños. Por ello le quedará eternamente reconocido su afectísimo S. S. Q. S. M. B., — PABLO IGLESIAS.»
UNA INJUSTICIA DEL PODER.
¿Cuál es la mision de los gobiernos ante las luchas contínuas—originadas por la acumulacion del capital y el desarrollo creciente de la industria—que obreros é industriales riñen hoy? En los periódicos democráticos, en los que se llaman francamente liberales, y áun en los que defienden el liberalismo en la menor cantidad posible, he leido constantemente que el deber de aquéllos, en semejantes luchas, es permanecer neutral y procurar solamente que ni por una parte ni por otra sufran las leyes trasgresion alguna.
¿Ha procedido así el gobierno liberal presidido por el Sr. Sagasta en la huelga de los tipógrafos de Madrid? De ningun modo.
A los dos días de empezarse aquélla, cuando no había ninguna prueba positiva—á no ser que se consideren como tal las invenciones y falsedades de una parte de la prensa, ó las sospechosas denuncias de algunos industriales—de que los huelguistas hubiesen cometido el menor atropello ni el más leve escándalo, fué detenida y procesada la Junta directiva de la Asociacion que sostenía la huelga, así como algunos compañeros más. Al propio tiempo que esto acontecía, los tipógrafos militares y los niños de la imprenta del Hospicio recibían la órden de ir á ocupar los puestos vacantes en los periódicos, habiéndose dado el caso de que los tipógrafos paisanos que no dependían por ningun concepto del ministerio de la Guerra, fueran puestos en la dura alternativa de hacer traicion á sus compañeros, ó de perder el trabajo con que atendían á sus necesidades. Y como si esto pareciese poco; como si se temiese todavía que el poderoso auxilio prestado á los impresores no fuese bastante á sacarlos de sus apuros, se encargó á los gobernadores el reclutamiento de cajistas de provincia con destino á las imprentas de Madrid.
El motivo que al parecer existía para procesar á la Junta directiva, era por coligarse para subir el precio del trabajo. Sin embargo, el día ántes de suceder esto, habíanse reunido gran número de impresores y acordado reducir el trabajo á lo más preciso; esto es, coligarse para adoptar una resolucion por medio de la cual sufriese una baja el precio de los salarios, acto que está penado en el Código; y no obstante haber sido público este hecho, por haberle dado publicidad casi toda la prensa, ni hubo autoridad que los detuviese, ni nadie que los mandase procesar.
Posteriormente, y despues de salir de la prision al cabo de once días los indivíduos de la Directiva del Arte de Imprimir bajo fianza personal, una simple denuncia, inspirada más que en la verdad en el odio que cuando se pelea se siente hácia el enemigo, fué motivo bastante para que la autoridad gubernativa amenazase á aquéllos con una nueva detencion y un nuevo proceso en el momento que recibiese otra denuncia; y recibida ésta, sin duda, al cabo de los tres dias, la amenaza se cumplió y fueron otra vez detenidos y conducidos á la cárcel de hombres, sin manifestarles el motivo á que obedecia tal resolucion, la mayoria de los individuos que forman dicha Junta. Tres dias llevan presos, é ignoran aún el delito que se les supone.
Ahora bien; ¿es de este modo como entiende el actual gobierno permanecer neutral en las contiendas entre obreros é industriales? ¡Es poniéndose abiertamente de parte de los dueños de imprenta, en contra de los tipógrafos, es decir, á favor de los más fuertes y en contra de los más débiles, como el gobierno cree cumplir su imparcial mision? ¿Cómo el general Martinez Campos ha podido ordenar á los tipógrafos militares que ocupasen las plazas de los huelguistas, cuando en Cataluña, lo mismo él que los generales Blanco y Prendergast, han seguido en todas las cuestiones obreras que allí se han presentado, una conducta completamente distinta? ¡Cómo el señor conde de Xiquena ve motivos bastantes para detener á la Junta directiva de los tipógrafos asociados y entregarla á los tribunales, y no los encuentra para hacer lo mismo con los industriales que han tomado un acuerdo por el cual incurren en una falta que castiga el Código penal, y es causa bastante para detener y encarcelar á honrados ciudadanos que no han faltado á la ley la denuncia interesada de uno ó más industriales? ¡Es posible creer que en esta clase de lucha los obreros cometan abusos, atropellos y sobornos, y los industriales se conduzcan como santos varones? Aun suponiendo que un obrero huelguista faltase al derecho de otro obrero que no lo es, ó atropellase á un industrial, ¿podría ser esto motivo bastante para detener á la Junta de la Sociedad á que el huelguista perteneciese, miéntras no se probase que habia obrado éste por instigacion de ella?
Si el gobierno no es el representante solamente de los que pueden contra los que no pueden, de las clases poseedoras contra las desposeídas, es preciso que, tanto él como sus delegados, lo prueben con hechos prácticos que todos podamos ver, y no siguiendo una conducta que haga ver á los trabajadores que para ellos no hay ley, ni derecho, ni justicia, sino arbitrariedades y desafueros.
¿Qué dirian los industriales si el gobierno, colocándose enfrente de ellos, pusiese á disposicion de los huelguistas una parte de los fondos del Estado? ¡Qué ataques no dirigirian al gobierno si éste á la menor denuncia nuestra—y podríamos hacerlas más fundadas que las suyas—los prendiese y procesase?
Pues si esto se considera injusto, más injusto é irritante es aún ponerse al lado de los poderosos para vencer y oprimir á los desheredados, y los desheredados en esta ocasion son los obreros tipógrafos, á quienes parece se trata de intimidar por todos los medios, para obligarles á acudir al taller aceptando las condiciones durísimas que les impongan sus vengativos explotadores.
Los tipógrafos, como los demás obreros, no piden al gobierno ni su mediacion, ni su apoyo: reclaman únicamente imparcialidad y justicia.
Cárcel de hombres de Madrid 4 de Marzo de 1881.
PABLO IGLESIAS.
El Imparcial, 14 de diciembre de 1883, página 3
Ante la seccion cuarta de la Audiencia se celebrará mañana, á la una de la tarde, la vista de la causa seguida contra quince tipógrafos, con motivo de la huelga ocurrida en febrero de 1882.
De los procesados, doce fueron ya declarados absueltos por el juzgado de primera instancia, y para los restantes, la peticion fiscal consiste en cinco meses de arresto para Pablo Iglesias, y tres para Francisco Feito y Andrés Lopez Paz.
La acusacion fiscal está fundada en el supuesto delito de coaccion.
El Día, 1 de enero de 1884, página 2
Reunion de trabajadores
La de hoy se ha celebrado en el teatro de Quevedo (barrio de Pozas) y empezó á las once. Tratábase de discutir lo insuficiente de la Federacion Regional de Trabajadores para conseguir la emancipacion del proletariado y protestar de ciertos conceptos emitidos por el compañero Mella en la sesion última de dicha Federacion.
Se procede á la eleccion de Mesa, resultando elegido presidente Pablo Iglesias y secretarios Abascal y Torres.
A invitacion del presidente, piden la palabra dos indivíduos en pró de la Federacion Regional.
El compañero Pedrote habla en contra y combate la Federacion, en primer lugar porque no sabe practicar los principios de anarquía y colectivismo que dice profesar, puesto que se han dado varios casos de expulsar de la Asociacion á indivíduos tan solo por no querer seguir inconscientemente á dos ó tres santones de manos limpias y nada callosas, que son los que explotan la tímida credulidad de los federados.
Mi situacion, dice, es incomprensible. Yo no sé si pertenezco realmente á la Federacion, porque si he visto mi cesantía en la Gaceta oficial de trabajadores, no se me ha confirmado por el Consejo central, cuando al consultarle sobre ello me ha contestado que yo continuaba siendo socio.
Lo que esto significa lo vereis bien claro si os cito lo ocurrido.
Se supo que me hallaba dispuesto á sacar á luz algunos chanchullos administrativos del Consejo de redaccion de la Revista Social y ésta determinó y publicó su propósito de expulsarme de la Asociacion, sin contar con el Consejo central. Es más: mi compañero el Sr. Mella, no tuvo reparo en afirmar en una sesion pública que el compañero Daza y yo fuimos expulsados de la Federación por ladrones y canallas.
No es exacto el hecho de la expulsion y es mentira lo demás. Y prueba de ello es que al dia siguiente el compañero Mella publicó una rectificacion en EL DIA, y hoy que se le reta á la demostracion de su aserto, no comparece.
Antes que consentir que se explote, como hoy se hace, á los trabajadores unidos y federados, quiero ser trabajador suelto, que en último resultado puede unirse á sus compañeros por un mismo interés en determinado momento.
Aquellos zánganos del proletariado ocasionan incidentes desagradables como el presente, acudiendo á medios indignos porque conocen que la Revista Social está llamada á desaparecer, y es muy duro volver al trabajo despues de haberle tomado el gusto á la vida de burgués.
El compañero Ocaña contesta defendiendo la Federacion regional, rechazando los cargos del compañero Pedrote, á quien acusa de haberse atribuido facultades de la asociación en algunas ocasiones, en lo cual ha faltado a los principios de anarquía que profesa.
El compañero Daza repite y hace suyas todas las manifestaciones del compañero Pedrote, relativas á la consecuencia de la Federacion, protestando de los insultos que le infirió el compañero Mella. Y termina calificando de cobarde al compañero Mella que insulta y se esconde cuando llega la hora de sostener su conducta.
El compañero Martin dice que Pedrote ha sido un buen fiscal de la Federacion regional, y Daza, mediano. Pero han confundido la conducta de algunos indivíduos con la colectividad, y han lanzado estigmas contra todos, cuando sólo tocan á parte muy insignificante.
El Presidente llama á la cuestion, y dice que en la reunion sólo se trata de reponer el buen nombre de todos los trabajadores sin distincion. Aquí, dice, sólo hay calumniadores y calumniados; (Aplausos.)
El compañero Martin concluye diciendo que si hasta ahora han callado los compañeros Pedrote y Daza, es porque ántes eran redactores de la Revista Social y habia para todos.
Rectifican los compañeros Pedrote, Ocaña y Martin.
La reunion acuerda aumentar dos turnos en la discusion hasta las dos de la tarde. Consumen estos dos turnos los compañeros Pedrote y Martin con breves rectificaciones, y se levanta la sesion á la una y media.
El Imparcial, 2 de enero de 1884, página 2
Reunion de trabajadores.
Aunque no ha habido ni tumulto, ni desórden, ni el aparatoso espectáculo de otras veces, la sesion de ayer fué, sin embargo, una de las mas sabrosas de cuantas se han celebrado de algun tiempo á esta parte.
La batalla no se ha generalizado todavía, pero los dos bandos enemigos empiezan á disparar con bala roja; segun todo parece indicar, no está lejano el dia en que uno y otro se vengan á las manos.
Por de pronto, sabemos ya que entre los anarquistas colectivistas de la Federacion se han introducido santones que explotan á su gusto la credulidad de los trabajadores, verdaderas máquinas que no saben á dónde van, ni á dónde los llevan, y que ignoran por completo lo que significa la anarquía, pues de lo contrario no se convertirian en dóciles instrumentos de los que hacen de ellas escabel de sus ambiciones.
La reunion que se verificó á las once de la mañana de ayer en el teatro de Quevedo (barrio de Pozas), y á la que asistió numerosa concurrencia, tenia por objeto demostrar lo insuficiente de la línea de conducta seguida por la Federacion regional de trabajadores para conseguir la emancipacion del proletariado, y protestar de ciertos conceptos emitidos por el compañero Mella en la sesion celebrada el 28 de diciembre último.
El compañero Mella no concurrió ayer á la reunion. Procedióse al nombramiento de mesa, para la que resultaron elegidos los compañeros Pablo Iglesias, Abascal y Torres; el primero en concepto de presidente, y de secretarios los dos segundos.
El presidente.—Si los dos redactores de La Revista Social han de hablar en contra de la línea de conducta de la Federacion madrileña y del compañero Mella, debo preguntar si hay otros dos indivíduos que se encarguen de defender á la Federacion.
Habiendo pedido la palabra en pró dos indivíduos, hizo uso de ella en contra el compañero Pedrote, quien empezó manifestando que la Federacion regional de trabajadores profesa la anarquía y el colectivismo, pero que no sabe practicarlos.
Sostuvo que él ha practicado mejor esos principios que sus antiguos compañeros de Federacion, y dijo que se han dado varios casos de expulsar de la asociacion á varios indivíduos que se negaron á ser dóciles instrumentos de dos ó tres santones de manos limpias, y nada callosas, que se han convertido en explotadores de la tímida credulidad de los federados.
...
La Época, 11 de enero de 1885, página 3
INFORMACION OBRERA
A la hora acostumbrada ha continuado hoy en la Universidad, bajo la presidencia del Sr. Moret.
El Sr. Rivera, de la seccion de trabajadores en maderas, trató, en primer término, de la condicion de los niños, de los que dijo que desde edad temprana ganaban un jornal ínfimo, explotándoles sin consideracion.
Habló en seguida de los alimentos y habitaciones del obrero, exponiendo respecto al primer extremo, que eran siempre malos y escasos, que la carestía de los artículos de primera necesidad exigia el aumento de jornal, y con respecto á las habitaciones, que eran ahogadas y de pésimas condiciones higiénicas.
Pablo Izquierdo subió á la tribuna, hablando de las huelgas y exponiendo que eran contraproducentes, y que sólo darian resultado el dia que se contara con recursos bastantes para hacerlas.
Con respecto á la educacion de los niños, dijo que no podia ser más perjudicial, pues apénas aquéllos tenian uso de razon, se les ponia á trabajar prescindiendo por completo de su instruccion intelectual.
Censuró las Escuelas de Artes y Oficios, pues dijo que en ellas se enseñaba á dibujar á personas que no sabian leer.
Respecto á la moralidad del obrero manifestó, que á pesar de todas sus privaciones no era del todo mala.
Habló de los Bancos populares de crédito que segun el orador habian tomado gran incremento en Alemania, y concluyó tratando de los matrimonios entre obreros, escasos, segun dijo, por las dificultades pecuniarias con que se tropezaba para realizarlos, agregando que él consideraba como verdadero matrimonio el amor que unia al hombre con la mujer.
Pablo Iglesias, de la seccion de tipógrafos, hizo una ligera reseña del estado de los obreros en Inglaterra, Alemania, Estados-Unidos y Francia.
Dijo que si en estas naciones la clase obrera habia conseguido mejorar en algo su situacion, lo debian á sus propias fuerzas, á las sociedades de resistencia y en Francia á la comision de los 44.
Manifestó que la historia de la sociedad habia sido siempre la lucha de las clases sociales, en otros tiempos mas numerosas; pero que hoy habian quedado reducidas á dos grandes grupos, la obrera y la clase media.
Con relacion al trabajo de los obreros, dijo que en Inglaterra trabajaban ménos horas y que su salario era más crecido que en otras naciones; pero que, aun así, la situacion de esa clase era cada dia peor, debido á los progresos de la mecánica, pues exigiendo la aplicacion de ésta ménos brazos, resultaba que el salario disminuia y daba cabida á las mujeres y niños en los talleres.
Aconseja al auditorio que no tome parte en la política, y termina con consideraciones generales sobre el modo y forma de allegar y distribuir recursos para alivio de las desgracias en general y de la clase obrera en particular.
La sesion se levantó á las cinco.
La República, 16 de octubre de 1885, página 3
HUELGA DE CAJISTAS
Una comisión de los cajistas y de los obreros del establecimiento tipográfico de los Sucesores de Rivadeneyra se ha acercado á nuestra redaccion, rogándonos la inserción del siguiente
Comunicado.
Sr. Director de LA REPÚBLICA. Muy señor nuestro: Con el objeto de adelantarnos en lo posible á versiones inexactas, esperamos de la rectitud é imparcialidad de usted se digne dar cabida en el diario de su dirección á las siguientes líneas, en las cuales, prescindiendo de toda apreciación ó comentario, se relata de una manera escueta un hecho ocurrido en la imprenta de los Sucesores de Rivadeneyra.
En dicho establecimiento, el más importante de la industria tipográfica en Madrid, donde hace algunos meses se realizaba el trabajo de caja mediante un convenio entre la empresa y los cajistas, que consistia en lo siguiente: Presentada una obra por el representante de la casa, los operarios designados para ello daban presupuesto de la misma, y ésta se confeccionaba sin más limitación que la natural de la bondad del trabajo y el entregarlo en la fecha convenida.
Con consentimiento expreso de la empresa, los cajistas se dieron una organización, por la cual, partiendo de la base de la tarifa de la Asociación del arte de imprimir—vigente en dicha imprenta desde hace bastantes años—aquellos cobraban sus respectivos jornales, y el sobrante que por virtud de este sistema de trabajo resultaba, se repartia por igual entre todos los operarios, cumpliendo de esta manera el deseo de los cajistas y de la empresa de que no existiera la menor explotación del trabajador por el trabajador.
Conocida es la gran escasez de trabajo tipográfico en la actualidad, y no es de extrañar que á dicha imprenta hayan alcanzado los efectos de esta penuria. A consecuencia de esto, hubo necesidad de reducir el personal ásueldo, pasando á engrosar el de mequetrefes, ó sea destajistas, evitando de este modo que ningún compañero careciera en absoluto de medios de subsistencia.
En este estado las cosas, el día 12 del actual, con gran sorpresa de todos los operarios, el representante de la empresa comunicó á los regentes la orden de despedida de 16 cajistas, cuya lista nominal acompañaba.
Como era natural, en el acto se reunieron todos los cajistas y nombraron una comisión para que expusiera á dicho representante:
1.º, que su determinación rompía una de las cláusulas del convenio, cual era la de tener completa libertad en cuanto se refería á la organización interior del personal;
y 2.º, que consideraban fuera de razón la despedida de operarios que, no ya solo no gravaban ni en un céntimo los intereses de la empresa, sino que, por el contrario, le era muy ventajoso tener á su disposición para cualquier urgencia.
Cerca de cuatro horas invirtió la comisión en su encargo, dando por resultado la persistencia de aquel señor en su determinación.
Reunidos de nuevo los cajistas, acordaron presentar un escrito, con las firmas de todos, insistiendo en lo resuelto en la primera reunión, y declarando su propósito de abandonar el taller en unión de los 16 compañeros despedidos.
Celebrada el día 13 nueva conferencia entre la comisión y el representante, éste aplazó la contestación definitiva por algunas horas. Transcurridas éstas, dicho señor manifestó el deseo de comunicar á los cajistas la resolución final sin intermediarios, y ningún inconveniente se le opuso.
En presencia de todos volvió á insistir en su medida, y después de prolongada discusión, por voto unánime se consideraron infundadas las razones en que dicho señor apoyaba su determinación, y por voto unánime también, se ratificó el acuerdo de correr la misma suerte de los 16.
Enterado de esta resolución de los cajistas todo el personal de los talleres, impulsado por el compañerismo más sincero, acordó casi instantáneamente igual conducta, dando por resultado el quedar desiertos todos los departamentos de la imprenta, ó sea regencia, corrección, cajas, máquinas, encuadernación y estereotipia.
Relatados con la brevedad posible los hechos, réstanos hacer notar al público imparcial que en los momentos en que todo el mundo se preocupa de la terrible crisis que hoy tiene sumidos en la miseria á millares de obreros, hay una empresa que sin causa justificada, y no beneficiando en poco ni en nada sus intereses, arroja á 16 trabajadores á la desesperación, y que 181 compañeros suyos protestan de tal medida siguiéndoles en su infortunio.
Somos de usted, señor director, atentos, seguros servidores Q. B. S M.—Por la regencia, Cárlos Arboniés.—Por la corrección, Matías Gómez Latorre.—Por el departamento de cajas, Pablo Iglesias, Estanislao Ramos, Benito Rodríguez, Manuel Morales y Guzmán.—Por el departamento de máquinas, José Martínez Moreno, José Guijarro, Juan García, Enrique Labajes, Baldomero Lafuente.—Por el departamento de encuadernación, Eugenio Seijas, Benito Orozco, Julián de la Fuente, Vicente Vicioso.—Por el departamento de estereotipia, Ramón Camposorio.
Madrid 14 de Octubre de 1885.
Según nuestras noticias los huelguistas se han retirado de los talleres con el mayor orden.
A pesar de la actitud pacífica de los operarios, ayer fué ocupada la casa de la Cuesta de San Vicente por fuerza de orden público armada de fusiles. ¿Por qué se hace este alarde de fuerza? ¿Es que piensan los conservadores cometer alguna violencia?
Si las autoridades intervienen de otro modo que como mediadores cometerán un verdadero atropello. Nada justifica el aparato de fuerza desplegado ayer por el gobernador. Los primeros en producir alarmas infundadas son los gobernantes. Cumpla el Gobierno con sus deberes y deje á los demás que cumplan con los suyos.
Ayer por la noche recibió el gobernador á una comisión de trabajadores. No sabemos lo que ha resultado de la entrevista. No es de esperar que el Gobierno intente ejercer presión sobre los huelguistas, pero como de las situaciones de fuerza pueden temerse las más inconcebibles iniquidades, debemos recordar á las autoridades que su deber en este caso es colocarse en actitud neutral y mantener el orden.
Lo único que pueden hacer los gobernantes, repetimos, es intentar como mediadores, una conciliación entre el empresario y los trabajadores lo único que pueden hacer los gobernantes, repetimos, es intentar como mediadores, una conciliación entre el empresario y los trabajadores; pero nada más que como mediadores.
Y no queremos dejar la pluma sin hacer votos por el pronto arreglo de este conflicto.
El Siglo, 25 de febrero de 1886, página 1
MEETING SOCIALISTA EN BARCELONA
Anteayer se reunieron en el Circo Ecuestre de la capital del Principado unos dos mil obreros con objeto de oir la exposición de los principios que sustenta el partido socialista en España.
Dió comienzo el meeting á eso de las diez de la mañana, ocupando la presidencia el Sr. D. Mauricio Garrosset, el cual, en breves frases, manifestó el objeto que allí los congregaba.
Hablaron luego D. Carlos Pujol, en representación del comité socialista de Gracia; D. Buenaventura Fornells, por el comité de Barcelona; D. José Caparó, presidente del partido socialista de aquella ciudad, y don Pablo Iglesias, delegado del comité socialista de Madrid.
Todos los oradores que pronunciaron discursos en castellano y catalán, dijeron que la existencia del partido socialista descansa exclusivamente en el antagonismo de clases, que en la historia ha revestido diferentes formas, y que en la edad moderna se denominan burgueses y proletarios.
El Sr. Pujol dijo que los trabajadores deben tener intervención en el Municipio, en las Diputaciones provinciales y en el Congreso, que era preciso trasformar la propiedad individual en colectiva, y que mientras esto no se realice, habrá la guerra entre pobres y rico, esplotadores y esplotados; procurando, añadió, que antes de alcanzar el triunfo, se prepare á la clase obrera, y dentro de la legalidad, sin revueltas ni violencias, se llegue al fin apetecido.
Los obreros que hicieron uso de la palabra manifestaron también que no podían esperar nada de los partidos políticos militantes ni tampoco de las actuales formas de gobierno, pues en Suiza, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia y España es igualmente penosa la situación del proletario.
Expresó el Sr. Fornells que sus ideas no eran verdaderamente patrióticas, sino cosmopolitas; pues jamás tenía por costumbre preguntar á nadie en dónde ni de qué manera había nacido, y que para defender los intereses de los trabajadores, era preciso pactar alianzas con los demás partidos socialistas del universo, recomendando la cordura y la unión, sin apelar á motines ni revoluciones, cuyo sentido explicó el Sr. Caparó, diciendo que revolución es la trasformación de un determinado orden de cosas, ó sea la trasformación de la propiedad individual en colectiva.
Dicho obrero manifestó también que las ideas y las doctrinas del partido socialista español son las que inició y preconizó Cárlos Marx, dirigiendo como los demás oradores duros ataques á las clases llamadas burguesas; entre las cuales enumeraron «la alta banca, el clero, el ejército, los grandes industriales y los altos empleados.»
El Sr. Iglesias, que habló el último, encareció la apremiante necesidad de una poderosa organización entre los obreros para acudir al sostenimiento y defensa de sus intereses; que así los partidos avanzados como los reaccionarios, eran solamente partidos burgueses, y que por igual sostienen los principios de las clases que calificó de éxplotadoras, sin atender á los clamores de la clase trabajadora; dijo además que aspiraban al poder político para trasformar los instrumentos del trabajo, á fin de que todos sean sus compropietarios y que la jornada de doce horas se reduzca á ocho, poniendo cortapisas á la explotación del trabajo de las mujeres y de los niños.
Finalizó el obrero Iglesias su discurso expresando que los trabajadores no quieren la política parlamentaria, porque no pueden estar en mayoría, y siempre sus peculiares intereses se verían supeditados á los de la burguesía. Recordando una frase de Sieyes, durante la revolución francesa, á la que también dirigió enérgicas censuras, dijo que el partido obrero debía serlo todo en los actuales momentos.
Con algunas salvas de aplausos fueron acogidos todos los discursos, especialmente el del Sr. Iglesias, que lo pronunció con palabra fácil y calurosa.
Al terminarse el meeting, el presidente, Sr. Garrosset, dió las gracias á los concurrentes por su compostura y silencio durante el acto, y á la prensa de Barcelona por su asistencia.
A las doce, por tener que desocupar el local, concluyó el meeting.
La República, 21 de septiembre de 1887, página 2
Correspondencia
Linares 18 de Septiembre de 1887.
Sr. Director de LA REPÚBLICA.
Muy señor mío y estimado correligionario:
Hijo del trabajo y militando en las filas federales, no quiero dejar de darle cuenta de la conferencia socialista dada hoy á las diez de la mañana en este teatro de San Ildefonso, por Pablo Iglesias, llamado apóstol del socialismo, venido expresamente de esa. Con una sinfonía de reconcentración de fuerzas, cual si de algún acontecimiento importante se tratase, se inauguró á la hora indicada la conferencia, con asistencia de unos 300 á 400 espectadores, en su mayoría curiosos, siendo presentado el Iglesias por el titulado presidente del Comité socialista de esta localidad, haciendo uso de la palabra inmediatamente y por espacio de tres horas el referido Iglesias.
Dice que el obrero tiene menos inteligencia que el capital, y que es tratado por éste sin ninguna clase de consideraciones; que los antagonismos entre capital y trabajo no los crea el socialismo, sino las grandes industrias; que las huelgas se extienden porque ya el socialismo es práctico y lo exigen las condiciones sociales económicas y políticas de la actual sociedad; dice que el sufragio universal da medios á la burguesía para imponerse á los trabajadores que ceden por su falta de elementos; dice que con el sufragio universal son las Cortes la representación legal, pero no justa de todas las clases de la sociedad; censura la contrucción de una escuadra, cuando hay tanto trabajador que no come y que para las manifestaciones de los obreros todas son precauciones; dice que la libertad de imprenta la solicitan los partidos avanzados por considerarla útil solamente para los burgueses, y que siempre que la clase trabajadora ha pedido alguna libertad ha hecho la causa de la burguesía; que la necesidad y no la justicia es la que da el triunfo á una causa por la cual el socialismo se impone en todas las esferas; que combate la política colonial por considerarla deficiente para la resolución de la crisis obrera, y la da por resuelta con sólo que el trabajador consuma lo que produce; que la miseria es causa de que se haya achicado la talla para las quintas, que las máquinas crean conflictos, perjudicando á los trabajadores; que si en vez de repartir dividendos entre los accionistas de las grandes industrias, se repartiesen las ganancias entre los obreros, se produciría más y mejor, y llama al capital suma de trabajo no retribuido y que no pagando al trabajador como se debe, se forma el capital; aboga por la devolución de este á los trabajadores, y dice que legalizada ésta por el Estado no habia de ocurrir dificultad alguna; pretende demostrar que el trabajador es esclavo por el salario y que su situación era infinitamente mejor en tiempo del feudalismo, en los que como esclavo le cuidaban para que produjera más; establece la comparación entre las bestias de los tranvías, á las que se les da descanso, considerándolas de mejor condición que los empleados de los mismos; considera indiferente la forma de gobierno para el desarrollo del programa socialista, y ataca rudamente la forma republicana federal, y llama al federal partido avanzado de la burguesía, que sienta en su bandera principios que jamás se han de cumplir, aconsejando á los trabajadores la separación de este partido por ser sus doctrinas insuficientes y perjudiciales; rechaza como calumnia que la propaganda socialista obedezca á inspiraciones de los partidos retrógrados, y dice que la separación de la Iglesia y el Estado no quita medios de acción á la primera; que el socialismo con la confiscación de sus bienes es el único que la anula: suprime los intereses de la deuda, que llama presupuesto de vagos; ataca todas las formas republicanas, porque ninguna (á su juicio) se ocupa de los intereses de los trabajadores, y dice que el socialismo combate lo fundamental para que la revolución arrastre todos los organismos existentes, que no son sino ramas de la burguesía.
Que el poder apoya la burguesía acudiendo á las calamidades públicas y no á las que llama calamidades nacionales, la multitud de trabajadores que no comen.
Que la clase trabajadora no pesa hoy por su falta de unión; el día que se unan en las filas del socialismo serán atendidas sus reclamaciones, debiendo rechazar á los republicanos que establecen algunas ideas socialistas únicamente por su interés particular y para diferenciarse de los monárquicos, y dice que el socialismo arrancará el poder á la burguesía como la sociedad existente los arrancó al feudalismo; que lucharán por el poder, y mientras mayor sea la resistencia, mayores serán las convulsiones para el alumbramiento de la nueva sociedad.
Pide una ley que fije mínimum de jornal y subvenciones para los trabajadores impedidos; urge la organización del partido obrero para imponerse á los burgueses, y rechaza, llamando malos socialistas, á los que no piden la abolición de clases y la transformación de la actual sociedad, concluyendo con una exaltación á los obreros para que no se dejen sorprender por el partido radical de la burguesía, y acudan á engrosar las filas del socialismo.
Breves frases ininteligibles del presidente Torcuato Garcia dieron fin á la reunión.
Tal es el extracto de todo lo ocurrido, que tendré una verdadera satisfacción en que pueda serle de alguna utilidad.
Quedando siempre afectísimo amigo y correligionario.—El corresponsal.
El Universo, 22 de septiembre de 1902, página 2
Mitin socialista
Ayer mañana, como ya dijimos en nuestra edición de provincias, se celebró en el teatro Eldorado el mitin organizado por el partido socialista para protestar contra los ataques que El País dirige á Pablo Iglesias y otros compañeros suyos.
Ocupó la presidencia el compañero Francisco Largo Caballero, y como representante del Gobierno asistió el delegado Sr. Marsal.
La concurrencia era muy numerosa.
El presidente explicó el objeto de la reunión, defendiendo á Iglesias y declarando que el partido socialista no rechaza á los obreros intelectuales, sino «á los que tratan de medrar á costa de las clases obreras».
Hablaron seguidamente Miguel Cano, que censuró con dureza á los republicanos, diciendo, entre otras cosas, que hoy día sólo quedan al frente de éstos cuatro saltimbanquis, que viven á costa de las ideas que tratan de defender.
Insistió en que los que alardean de demócratas son los que más oprimen al obrero. En términos análogos se expresaron los compañeros Angulo y Mora, que á continuación hicieron uso de la palabra.
La nota saliente del mitin fué el discurso de Pablo Iglesias.
Afirmó que su presencia en el mitin no tenía por objeto la defensa propia, sino la del partido socialista.
—Es muy frecuente—dijo—entre los burgueses atacarse y calumniarse, y después darse la mano amistosamente. Los socialistas, por el contrario, entendemos que el que emplea la calumnia y la mentira es un miserable indigno de alternar con hombres honrados. Sepan los señores de El País que nosotros somos tan pobres hoy como hace treinta años.
Si nos hubiéramos vendido, como dicen, tendríamos tal vez las prebendas que tienen los que nos insultan y deshonran. Lo que es indigno es hablar de ir á la revolución y luego ser un servidor humilde del adversario á quien se trata de derribar.
Nosotros no viajamos ni gastamos los pulmones en prometer la revolución que sabemos no se puede hacer ahora.
No vamos contra el régimen político, sino contra el régimen social. Vamos contra todas las instituciones que oprimen al trabajador.
Nos acusan los republicanos de haberles quitado la masa, impidiéndoles así el triunfo.
Pero luego dicen que no tenemos fuerza, que no vamos á ninguna parte, que somos cuatro gatos. ¿Entonces qué fuerzas les hemos quitado?
En párrafos humorísticos satiriza la fiereza de los revolucionarios que amenazan comérselo todo y luego no hacen nada.
—Los republicanos—siguió diciendo—protestan airados de los atropellos de Montjuich, y luego, al hablar de los frailes, dicen que es preciso comérselos. ¿Es esto lógico?
Si no se puede atropellar á los primeros, tampoco debe martirizarse á los segundos.
Nosotros vamos contra la Iglesia, que tolera el actual estado social. (Téngase en cuenta quién es el que habla.) Pero vemos un cura ó un fraile por la calle, y no obstante ser nuestro enemigo nos callamos. El ser revolucionario no es ser grosero ni estar reñido con la cultura.
Continuó Pablo Iglesias censurando que se diga que los socialistas rechazan á los obreros intelectuales y dirigiendo acres censuras á los republicanos.
—Cuando haya un partido republicano serio—dijo—nos iremos con él. Cuando se trata sólo de cuatro locos, no queremos nada con ellos.
Dijo además que la tolerancia y amplitud de miras de los socialistas llegaría hasta á prestar ayuda á un partido burgués progresivo que ofreciera condiciones de seriedad.
Terminó aconsejando que á la calumnia se conteste con una mayor propaganda de la Idea, y extremando, si es posible, la moralidad é independencia política.
El mitin terminó á la una menos cuarto, después de acordarse por unanimidad, y á propuesta de la presidencia, protestar de los ataques dirigidos al partido socialista y á Pablo Iglesias.
Todos los oradores fueron muy aplaudidos y el orden durante la reunión fué completo.
El Globo, 10 de noviembre de 1902, página 2
Mitin socialista
En el teatro Eldorado se verificó ayer un mitin, convocado por la Agrupación socialista madrileña, para protestar del proyecto de ley Municipal del Sr. Moret.
Presidió el compañero Largo Caballero, y representó al gobernador el delegado Sr. Marsal.
El presidente expone el objeto del mitin, y dice: «Estas reuniones no son infructuosas, porque demuestran á la clase trabajadora que las mejoras que consiga se deberán siempre á su esfuerzo, nunca á la magnanimidad de los Gobiernos.»
El compañero Rubio.
«El proyecto del anterior ministro de la Gobernación era malo, pero el del actual es pésimo. Si combatimos aquél, con mayor razón debemos de combatir éste. Estos gobernantes nos regatean la libertad y la expansión que debieran darnos. Despertemos del letargo, y hagamos que nuestra organización pese sobre los Poderes públicos, oponiéndonos á los proyectos de ley Municipal y de difamación.
Protestemos por todos los medios hasta que nuestros derechos sean una realidad.»
El compañero Angulo.
«El proyecto de ley Municipal de Moret es algo mejor que el de González, pero no es democrático.»
Examina el artículo que fija en 10.000 los habitantes de las poblaciones en cuyos Ayuntamientos podrán figurar obreros, y lo califica de absurdo.
«A los burgueses les basta tener veinticinco años y llevar dos de residencia en la población para ser concejales, y el obrero necesita haber cumplido los treinta con seis de residbencia. ¿Por qué esas trabas?
Porque saben que los obreros van á los Municipios á conseguir mejoras para nuestra clase y necesitan ponernos dificultades.
Los burgueses pueden ser menos inteligentes, y son, desde luego, menos activos.
Los obreros tenemos que ser mejores que los burgueses, porque nuestros partidarios nos piden cuenta de nuestra gestión, y si ésta no resulta clara, nos residencian y arrojan del partido.
La clase trabajadora purificará la atmósfera pestilente de los Municipios.
Los comerciantes nos envenenan; los panaderos nos roban en el peso, y, sin embargo, los concejales no hacen nada, ni siquiera llevar á esos criminales á la cárcel.»
Mora.
«Después de un siglo de combatir las leyes desiguales, viene en el siglo XX un Gobierno, que se llama demócrata, á implantar una ley de privilegios, dividiendo á la nación en pobres y ricos para los efectos del sufragio.
Este proyecto beneficia en algo á la clase trabajadora, pero las poblaciones menores de 10.000 almas constituyen las dos terceras partes de España.
Si no combatimos sin descanso la burguesía, seguirá legislando para su provecho.»
Pablo Iglesias.
«Es posible que demos una lanzada á moro muerto, pero no habremos perdido el tiempo.»
Cuando el Sr. González dió su proyecto de ley Municipal declaró, y con él la Comisión del Senado, que admitía los veinticinco años para que los obreros fueran elegibles; pero Moret retrocede y señala los treinta. Se barrena la ley del Sufragio por el ministro más demócrata, según él, del Ministerio.
Su obra es reaccionaria. Y es que la burguesía lo es hasta por instinto. Diga lo que quiera el ministro de la Gobernación, en los Municipios se hace política, porque las funciones de los Ayuntamientos no son sólo administrativas, son también políticas.
¿Qué razón hay para que á los veinticinco años pueda el obrero ser diputado, y necesite treinta para ser concejal?
Podría darse el caso de que el ministro de la Gobernación, jefe nato de todos los concejales de España, no pudiera ser concejal.
Dicen que en las poblaciones pequeñas el obrero es poco ilustrado; pero esto es una metralla.
Lo que hay es que en ellas los ricos están en exigua minoría, y los obreros llegarían á pesar demasiado sobre los pobrecitos ricos. De ahí la traba del límite de 10.000 almas.
Con la participación de la quinta parte de concejales á las Asociaciones, dicen que quieren matar el oficio de concejal; pero no lo conseguirán, porque esa clase que han dado en llamar neutra lo es sólo de nombre, y seguirán siendo concejales de oficio.
Esta es una ley de clases.
La Prensa burguesa nos ha enseñado que los Municipios son una madriguera de ladrones.
Mirad lo que acaba de hacer el Ayuntamiento de Madrid con las Empresas de tranvías; sobre que cometen mil abusos con el público y chupan la sangre de sus empleados, privándoles hasta de sus derechos, les perdonan 500.000 pesetas. ¡Ese Ayuntamiento, que no deja vender á la verdulera si no paga 15 céntimos!
Yo no puedo menos de pensar que en ese acuerdo se encierra algo que no está claro. Algo que puede llamarse venalidad, si se le ha de dar su verdadero nombre.»
Propone un acto de protesta imponente, si ese acuerdo se lleva á la práctica.
«Justo es reconocer que algunos concejales lo han combatido. Los obreros son mejores administradores; tienen más moralidad que los burgueses. Al burgués que se ha enriquecido en los Ayuntamientos se le saluda en la calle; al obrero que falta á sus deberes, se le arroja hasta de la sociedad á que pertenece.
El obrero está más interesado en que se mejore la instrucción, la beneficencia, la higiene, el alumbrado, la limpieza, porque no puede suplir esas deficiencias con dinero, como el rico.
No somos ilusos; ya sabemos que no se acabará de repente con los privilegios; pero venimos á batallar para que se disminuyan hoy, para que desaparezcan mañana.
Hay que demostrar que en la clase obrera hay cerebros, que no hay solamente siervos. La acción política es necesaria; hay que ir á la lucha electoral; la abstención no sirve para nada.
No basta que se aumenten los salarios; hay que tratar de que se abaraten los alimentos, y esto sólo puede conseguirse llevando obreros á los Ayuntamientos.
El vigor físico hace que se piense mejor y hasta da más dignidad.»
Se da cuenta de las adhesiones, y se termina el acto.

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